Haim Jelin: “No nos sentaremos con Netanyahu, especialmente cuando ya está acusado”

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En las oficinas de Yesh Atid, ubicadas en la calle Itzhak Sadeh de Tel Aviv, hay un inusual ajetreo. Se nota que la formación centrista ya está con chip electoral: reuniones de asesores y estrategas, un sinfín de llamadas telefónicas, diseño de logotipos y eslóganes electorales.

Haim Jelin, el único diputado en la Knesset de origen latinoamericano –nacido en Buenos Aires, Argentina-, recibió a Aurora para repasar asuntos clave de la política israelí y de su formación política, que en los próximos comicios convocados para el mes de Abril competirá con un amplio abanico de partidos de centro para convencer a los votantes.

Residente del kibutz Beeri, ubicado frente a la Franja de Gaza, y en el pasado dirigente del consejo regional de Eshkol, conoce de primera mano el conflicto latente entre Israel y Hamás: “tiene que venir acá una generación nueva en Israel y en el otro lado que puedan entender de que con guerra no se consigue nada, que al final tenemos que vivir uno al lado del otro. Todo el tiempo que ellos no lo entiendan, vamos a tener que necesitar un ejército fuerte, y nuestros hijos y  nietos también seguirán sirviendo en el ejército.”

Ofer Laszewicki Rubin – Tel Aviv

Benny Gantz, Kulanu de Kahlon, el laborismo de Gabbai, Tzipi Livni, Orly Levy-Abecassis… parece que en las próximas elecciones la nueva gran contienda será quién logrará acaparar el centro político de Israel, y Yesh Atid tendrá que afrontar una dura competencia que no tuvo en el pasado. ¿Cómo convencerán al votante centrista para que elija a Yair Lapid?

Estamos en un lugar en que yo calculo  que está el 70 o 80% de la población.  Queremos buscar la paz, pero no tenemos miedo de la guerra. Nosotros entendemos que el capitalismo es el motor de la economía, pero queremos dividir el dinero y las ganancias en una parte social.

Hacerlo totalmente diferente, sacar todo lo que es la política vieja, y tratar de que nosotros podamos hacer el cambio. No es un cambio de Israel, porque Israel es fuerte: tiene su ejército y tiene su población. Hablamos de un cambio que venga a defender a la gente, a los habitantes de Israel, creo que es una de las cosas más importantes que hay.

Aparecieron en las calles carteles con los rostros de los principales candidatos del centro y centroizquierda, exigiendo unidad para lograr derribar al gobierno de Benjamin Netanyahu. Como respuesta, el primer ministro tuiteó: “¿Cuántos líderes de la izquierda hacen falta para reemplazar a uno de la derecha?”. Parece que en Israel la palabra “izquierda” pasó a ser un término casi insultante.

Para los latinoamericanos especialmente izquierda y derecha es algo social, no es político. Acá izquierda y derecha es de terrenos: es de guerra, es de defensa, cosas que en el mundo es muy difícil de entender.

Tiene razón Netanyahu cuando dice seis, por eso nosotros no estamos allá. El que puso la foto de Yair Lapid no nos preguntó si nosotros queremos estar allá. Nosotros no queremos estar allá, porque no queremos pertenecer a ese grupo que es anti-Bibi.

Yo quiero y siento que Yesh Atid va a ser el partido con los máximos diputados que podamos hacer el gobierno y Netanyahu no pueda decir más 6 contra 1, sino pueda decir Netanyahu contra Lapid.

Hay quienes piden a Lapid deje claro que no se sentará en un gobierno con Netanyahu, algo que ya hizo en la primera legislatura en que Yesh Atid accedió a la knesset.

Ya lo dijo: no se va a sentar.  Nosotros no nos sentaremos con Benjamin Netanyahu, especialmente cuando está acusado ya. Que falte una semana, dos o un mes no es lo más importante. Para defenderse no puede hacerlo como primer ministro, se puede defender únicamente como cualquier ciudadano.

Hay quienes acusan a Lapid de ser un líder autoritario, que toma las decisiones en solitario. ¿Cómo funcionan los mecanismos internos en su partido?

Las decisiones que él tomó para elegir a las personas que él quiere en su grupo como diputados son totalmente diferente a cualquier partido. Trajo a gente muy fuerte que no tiene miedo de nadie. Él no es como Benjamin Netanyahu, que si se va no hay quien pueda entrar a sus zapatos, como se dice en hebreo.

Él quiere que la gente buena que él trae como diputado, sea la gente que al final lo ayude a ser primer ministro. Es totalmente diferente a lo que pasa en otros partidos. Mira lo que pasa con Kahlon y Kulanu: ¿quién quedó allá? No quedó nadie. Y mira lo que está pasando en Yesh Atid: llevamos 7 años, hay que saber cuidar a un partido, y Lapid lo sabe hacer. Él sabe que si el partido está fuerte, será primer ministro.

Sin duda, su gran competencia es el ex jefe del ejército, Benny Gantz, con su nueva formación Josen LeIsrael (Resiliencia para Israel). En uno de sus primeros vídeos en redes sociales, aparecía un plano panorámico de la Franja de Gaza arrasada tras la última guerra de 2014, acompañado del mensaje “devolvimos Gaza a la edad de piedra. Tuvimos 3 años y medio de calma”. ¿Cree usted en esa vía?

Después de la operación Tzuk Eitan (Margen Protector) hubo 3 años y medio de silencio, pero esa es la época en la que el ejército no tiene que trabajar, es la época en que los políticos, Netanyahu con su gabinete, tiene que estar trabajando para llegar a una solución con la franja de Gaza. ¿Para qué salís a la guerra? Para que el nivel del terrorismo pueda firmar ese contrato de silencio, llámalo hoodna(tregua) o cualquier cosa. Y no hacer ese acuerdo que vos querés de silencio cuando ellos nos dicen cuándo entrar y salir del refugio.

Toda la política exterior de Netanyahu con respecto a la Franja de gaza, a mí no me gusta y a Yesh Atid tampoco. Yair Lapid dijo que lo que había que hacer después de Tzuk Eitan era traer a todos los países árabes que están en contra de los Hermanos Musulmanes, en contra de ISIS y en contra del radicalismo musulmán, que es terrorista, y tratar de acercar a esos países a Israel y a la Franja de Gaza.

Es necesario hacer una renovación de lo que es la infraestructura dentro de la franja, no únicamente para la seguridad de Israel, sino también para, por lo menos, 1 millón y medio de habitantes de Gaza que quieren vivir en paz. Hay de 30.000 a 50.000 terroristas que alimentan a entre 300.000 y 500.000 personas en Gaza, que pertenecen al Hamás. Está bien: si es lo que ellos quieren, van a perder.

Haim Yelin, en un despacho de las oficinas de Yesh Atid en Tel Aviv. Foto: Ofer Laszewicki

Pero le preguntábamos en concreto por el mensaje de Gantz.

A Benny Gantz lo único que puedo decir es que lo quiero mucho, lo conozco, lo conocí durante la última guerra. Así que lo que le puedo decir es: estamos ya 7 años allá (en la knesset). Sabemos lo que es coalición y lo que es oposición. Vení y entrá con nosotros. Juntos podemos ganar mejor esta guerra política e ideológica en Israel y hacer el cambio que nosotros queremos hacer,

Entonces, ¿por qué no lanzar una coalición junto a Gantz antes de las elecciones y así asegurar el triunfo electoral? Es justamente lo que pedían los grandes letreros en las calles.

Benny Gantz y Gabi Ashkenazi (anterior jefe del ejército, que también aparecía en los carteles pidiendo unidad) son los generales que nosotros necesitamos en nuestro partido, ya lo dijo Lapid. Él habla con todos. Pero entrar al primer día, sin hablar, sin decir ideología, sin decir nada, y pretender ser el primer ministro, es un poco difícil.

Pero escuchá, hablé hoy, y en la política dentro de una hora puede cambiar todo. Así que yo calculo que hasta los primeros días de febrero, vamos a ver cambios. Pero no vamos a ver ese gran grupo que vos ves…Ehud Barak con Ashkenazi no va, es como agua y aceite. No es por ego, sino es también ideológico, hay que entenderlo.

Es una diferencia total ideológica: nosotros tenemos paciencia para llegar a la paz, hay gente que no tiene paciencia porque la política aprieta y presiona mucho. Nosotros la tenemos.

La paz con los palestinos no está en lo más alto de la agenda de los partidos. Detállenos la posición de su partido respecto al conflicto ¿dos estados para dos pueblos, o continuar con el status-quo actual que, como vienen alertando incluso ex altos cargos de fuerzas seguridad, podría culminar en la anexión de Cisjordania y el establecimiento de un estado binacional?

Nosotros queremos que Israel sea judía y democrática. ¿Qué significa eso? Si nosotros queremos un país para todos los pueblos, significa que tendremos seis millones de judíos y seis millones de habitantes no judíos: dos en gaza, dos en Cisjordania, y otros dos dentro de Israel.

Significa que en la Knesset tendríamos 60 diputados no judíos y 60 judíos. Yo viví en Argentina en una minoría judía, y no quiero vivir en un país sin mayoría judía. Así que si querés que sea como hoy, con aproximadamente el 80 o 85% de diputados judíos, serás un país pero no será democrático.

Si querés ser la mayoría de judíos, que es el único país que tenemos en el mundo, y democrático, tenés que separarnos de los árabes, que significa que ellos necesitan su cantón, o su país, no importa como lo llames. Lo más importante es que dentro de Israel la mayoría sea judía y que pueda ser un estado democrático. El status quo que está pasando hoy en día a mí no me gusta y tampoco a Yesh Atid, es lo que Netanyahu hace para cuidar su asiento como primer ministro.

Para culminar dicha separación, quedaría una cuestión clave por resolver: los asentamientos judíos de Cisjordania y Jerusalén Este.

Yo no te puedo decir por donde va a pasar el límite fronterizo. Para la solución no tiene que ser como se hizo en Gaza (el desmantelamiento de las colonias judías que aprobó el gobierno de Ariel Sharon en 2005), donde se salió sin un acuerdo.

Aquí se tiene que hacer con mucho más tiempo: calculo que 20 o 25 años. Al final, te digo, tiene que venir acá una generación nueva en Israel y el otro lado que puedan entender de que con guerra no se consigue nada, que al final tenemos que vivir uno al lado del otro. Todo el tiempo que ellos no lo entiendan vamos a tener que necesitar un ejército fuerte y nuestros nietos también siguiendo estando en el ejército.

Yesh Atid ha peleado los últimos años para aprobar la ley de alistamiento al ejército para el sector ultraortodoxo, cuyos jóvenes, en su mayoría, gozan de exención para servir en las fuerzas armadas para poder dedicarse en exclusiva al estudio de la religión. ¿Cómo pretenden arreglar esta problemática, teniendo en cuenta el decisivo poder político de los partidos haredíes en la Knesset?

Ellos crecen más, pero también los jóvenes entienden que si ellos quieren avanzar en la vida, deben estudiar, hacer el ejército y entrar a trabajar. Lo estamos viendo hoy en la generación nueva que es lo que está pasando. Los ves más hoy comprando ropa linda en los lugares en que vos y yo compramos ropa, los ves trabajando en hi-tech (tecnología)… hay algo que todo el mundo entiende y que Yesh Atid puso eso sobre la mesa hace 7 años cuando entró a la política.

Tenemos una de las economías más altas del mundo, cuando tenemos únicamente del 60 a 65% de la población que trabaja y hacen ejército y reserva (del ejército). Imagínate qué puede pasar cuando otro tercio por lo menos de árabes y religiosos entren a trabajar y servir en el ejército, o al menos a trabajar como voluntarios en las obras sociales. ¿Sabes lo que va a pasar en este país? No vamos a ser uno de los más ricos, es probable que seamos el más rico.

Pero los ultraortodoxos tienen una gran capacidad de movilización, que incluso ha supuesto escenas de violencia contra las fuerzas de seguridad en Jerusalén en protestas contra la ley de alistamiento.

Pero al final hay una ley en Israel, y es la que nosotros queremos. Es la ley que Netanyahu, para cuidar a su gobierno, no quiso pasarla. No todo es oposición o coalición. No es negativo o positivo todo. Eso es lo que significa ser un partido de centro. Las cosas buenas tienes que estar con ellas, las cosas malas, luchar contra ellas.

Ustedes también han abanderado la defensa del matrimonio civil para garantizar los derechos de la comunidad LGTB. ¿Cómo lo pretenden llevar a cabo, en un estado donde no se separa la religión de la legislación sobre temas civiles?

Somos el único partido en Israel que levanta tres banderas, no solo al de Israel: la de seguridad y política exterior porque van juntas; la bandera social y económica; y la tercera, la que yo digo, de sacar la política de la religión. Dejar la religión como algo limpio para la gente que quiera estar en eso, sin política.

En todos los lugares del mundo existe el casamiento civil. Al final, ¿dónde van todas las parejas? A Chipre, no se casan acá. Cuando tienes un monopolio que se llama el rabinato, ¿qué haces? Tenemos muchas cosas por hacer, el problema en Israel es que los habitantes nunca votaron por la bandera de la religión.

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