Tony Raichler (Likud): “el público siente que los medios no logran ser objetivos con todo lo que pasa con Netanyahu”

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Tony Raichler, nacido en Caracas hace 27 años, llegó solo a Israel cuando apenas tenía 16. Tras estudiar bachillerato y enrolarse en la prestigiosa unidad “Golani” de las FDI, apostó por la diplomacia pública. Lleva años dando conferencias patrocinado por la Agencia Judía (Sojnut), y además estudia Gobierno, Diplomacia y Estrategia en la IDC de Herzliya. Como militante del Likud, ejerció como representante del partido en Latinoamérica, donde mantuvo encuentros con embajadores, políticos y ministros de varios gobiernos en su búsqueda de “caminos para poder ayudar al país”.

Ante la proximidad de las elecciones generales de setiembre, que supondrán una segunda vuelta tras la incapacidad de Netanyahu de lograr una mayoría tras la victoria de abril, Raichler repasó con Aurora asuntos centrales de la actualidad israelí.

 

¿Por qué decidió militar en el Likud?

Entré tras mi servicio en el ejército, como parte de una primera acción. Pretendía expresar mis pensamientos económicos, de estado, o de seguridad, y elegí el Likud por el trauma de Venezuela, donde el socialismo y la izquierda trata de enseñarte un modelo totalmente fracasado sobre cómo manejar una economía. También por la seguridad de Israel: los partidos de derecha son más conservadores, y creen más en una paz que provenga de la influencia del poder de Israel, y no de una debilidad.

Recientemente, ejerció como representante del partido para Latinoamérica.

Estuve ocho meses siendo el director para Latinoamérica de la delegación exterior del partido. Pude verme con embajadores, participar en eventos diplomáticos y establecer conexiones con partidos hermanos en el continente. Sirvió para crear una amistad fuerte entre el Likud y los distintos países, como parte de las mismas relaciones que ya tiene el estado. Era una relación no formal pero cálida, para poder tener un acercamiento entre los parlamentarios y ministros con diferentes estados.

Entre esos contactos, ¿tuvo opción de comunicarse con representantes de la oposición en Venezuela?

En este tiempo me he centrado en ser activista venezolano en Israel, entrevistarme en televisiones de habla hispana e israelíes para defender la democracia en Venezuela, y para desenmascarar la narco dictadura que tiene Nicolás Maduro. Si he tenido contactos con varias piezas clave de la oposición venezolana, para reconstruir y poder sembrar lo que serían las futuras relaciones diplomáticas entre ambos países, y eso se ha hecho mediante la cancillería israelí, contactos de la embajada de Venezuela en EE.UU., y se ha tratado de ayudar en lo posible. También fui parte de la acción que hizo el primer ministro Netanyahu de reconocer a Guaidó como presidente.

Centrándonos en Israel, Netanyahu ganó las elecciones del pasado abril, pero fue incapaz de sumar los apoyos necesarios para armar la coalición de gobierno. Los analistas coinciden en que el tablero político apenas variará. ¿Confía en que el premier logrará los apoyos en esta segunda ronda electoral?

El mapa político no ha cambiado mucho, creo que los que votaron a Bibi lo volverán a hacer, e igual pasa con Gantz o Liberman. La diferencia es que Ayelet Shaked y Naftali Bennet se unieron con los partidos de derecha religiosa, y si logran suficientes escaños en el parlamento, Netanyahu no necesitará contar con Liberman. Hemos visto en las encuestas recientes que con la unión que formaron todos los partidos de derecha, más el apoyo de los ultraortodoxos, Netanyahu llegaría a los apoyos suficientes sin necesitar a Liberman.

¿Porque tanta reticencia hacia Liberman, si en el pasado mostró posiciones incluso más duras que las del propio Likud en materia de seguridad?

Porque en el último año ha causado mucho daño: primero renunciando al cargo de ministro de defensa, y segundo al no permitir formar gobierno en abril. Lo lleva haciendo años, ya ha renunciado 8 o 9 meses para poder reinventarse políticamente y decir que él tiene una línea fuerte.

No tiene ningún proyecto para el país. Lo rechazo por la mentira que inventó a sus votantes, cuando dijo que él iba a recomendar a Netanyahu como primer ministro. Lo dijo en campaña, y al final como vio que no iba a mejorar su condición en el gobierno, decidió no entrar. Y así llevamos casi un año sin gobierno.

A priori, se presentan tres posibles escenarios: la consolidación de un nuevo ejecutivo de derecha liderado por Netanyahu; una victoria del Kajol Laván de Benny Gantz junto a otros partidos de centroizquierda; o la hipótesis de un gobierno de “unidad nacional” entre los dos grandes competidores. Destacados miembros del partido de Gantz no descartan esta opción de coalición con el Likud, pero exigiendo la renuncia de Netanyahu. ¿Esta última opción sería factible?

El Likud es democrático, y escogió a Bibi como su líder. No hay otra opción de un gobierno conjunto sin él. Netanyahu no pudo formar gobierno por 4 escaños que perdieron Bennet y Shaked (del partido Nueva Derecha, que no pasó el porcentaje mínimo de voto). Ahora estarán dentro.

Lo del gobierno de “unidad nacional” es el plan de Liberman para poder tener protagonismo en las próximas elecciones. No creo que haya un gobierno de unidad con tres primeros ministros, parece un chiste: Gantz, Lapid, Netanyahu…

A pesar de que la fiscalía general del estado aprobó las recomendaciones para imputar a Netanyahu en tres casos separados por supuesta corrupción, la fidelidad de su electorado es incuestionable: en abril logró cinco escaños más que en las elecciones de 2015 (de 30 a 35). ¿Cómo explicaría este fenómeno?

Primero, cabe aclarar que no ha sido ni procesado, hay que poner las cosas en orden. La ley israelí dice que hasta que no hay juicio final donde salga culpable, es inocente. Y en las democracias eres inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

El público siente que los medios no logran ser objetivos con todo lo que pasa con Netanyahu. Se ve en muchos canales, donde en lugar de informar de lo que pasa en el país, solo sale el caso de Bibi. Y siempre salen difamando. La gente no es tonta, siente que muchos medios los tienen engañados, y al sentir eso ellos toman acción de votar a Bibi como castigo. Cuando salga la verdad a la luz, las cosas cambiaran, para bien o para mal. Si es culpable, deberá pagar. Si sale inocente, el público castigará mucho a la prensa israelí por querer sacarlo del poder.

Desde que Ehud Barak perdiera el poder en 2001, el centroizquierda israelí ha estado navegando a la deriva. ¿Cree que es posible el resurgimiento de una alternativa política sólida al Likud de Netanyahu?

La izquierda falla en la forma en cómo quieren liderar el país. En lo económico, no tiene un plan que pueda sustentar la economía israelí que se ha desarrollado. En seguridad, la mayoría están dispuestos a entregar tierras por paz, y ya nos dimos cuenta del resultado de esto. Muchos no tienen liderazgo fuerte ni lealtad hacia ningún líder. Sino vean el Avodá (laborismo) que creó Ben Gurion: se está destruyendo por la falta de liderazgo y de respeto por los líderes.

Veremos qué pasa con Gantz o Lapid, que tienen cierto protagonismo… Igualmente, yo creo que al final se va a disolver, ya que dentro de Kajol Laván hay muchos miembros que no comparten la misma visión política ni económica. Fue creado solo para derrocar a Bibi, no tienen un plan para el país. No tienen alternativa a la persona que ha llevado a Israel a la cima a nivel internacional, en economía, e incluso en seguridad a pesar de todo los problemas.

Respecto a la cuestión de seguridad, no opinan lo mismo muchos residentes del sur, en comunidades y ciudades cercanas a Gaza, que cada poco tiempo ven como la olla a presión vuelve a estallar y viven bajo el fuego de los misiles. Incluso votantes de derecha se mostraban muy indignados ante “el abandono” que sentían por parte del gobierno de Netanyahu.

Netanyahu ha tratado en lo posible detener una escalada en la Franja de Gaza, aunque creo que es un termómetro que al final va a explotar. Es muy fácil decir que Netanyahu es débil, que Netanyahu no hace nada por la seguridad del sur… pero ha salvado bastantes vidas de soldados al no decidir entrar en la franja. El precio de una guerra, donde se te mueren soldados y familias son destruidas, pesa mucho más que si te queman el ganado, con todo el respeto. Si lo ponemos en un ámbito de seguridad, si creo que una guerra con Hamás es cuestión de tiempo, porque la situación es insostenible. Creo que la gente del sur si se merecen como todos los ciudadanos de Israel la misma seguridad.

 

Entrevista publicada en “Aurora Israel”:
http://www.aurora-israel.co.il/tony-raichler-likud-el-publico-siente-que-los-medios-no-logran-ser-objetivos-con-todo-lo-que-pasa-con-netanyahu

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