Aumenta la tensión entre Irán y EE.UU. un año después de la muerte de Soleimani

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OFER LASZEWICKI – TEL AVIV

Este domingo se conmemoró en Irán el primer aniversario de la muerte de Qassem Soleimani, general de las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria, que fue atacado por un dron estadounidense en los aledaños del aeropuerto de Bagdad el 3 de enero de 2020.  El ataque selectivo sobre el general Soleimani fue replicado entonces con relativa tibieza –lanzamiento de misiles balísticos sobre dos bases de la aviación estadounidense en Irak-, y el temor en Washington y Jerusalén es que Teherán pretenda ahora ejecutar su venganza a gran escala.

Soleimani estaba al cargo de la expansión militar de las milicias proiraníes en Irak, Siria o Yemén, y a su perdida se añadió recientemente el asesinato del científico Moshen Fakhrizadeh, considerado el “padre del plan nuclear” iraní. Además de los estragos causados por la covid-19, 2020 fue un año negro en la agenda geoestratégica y nuclear del régimen de los ayatolá.

Oficiales estadounidenses expresaron preocupación por posibles ataques contra sus aliados, ya sea en la vecina Irak o en cualquier rincón de Oriente Medio. Las mismas fuentes confirmaron que el Pentágono ha adoptado medidas preparatorias especiales, aunque desde la Casa Blanca se dieron instrucciones de no cometer acciones contra Irán.

Manifestaciones masivas

En un acto conmemorativo plagado de retratos de Soleimani en Kerman, al sureste del país, Fatemeh Ranjbar declaró a la agencia Global News que “no puedo predecir si estallará una guerra, pero sé que ellos (EE UU e Israel) son unos cobardes que no pueden confrontar a Irán. El asesinato del científico Fakhrizadeh demuestra la debilidad del enemigo. No tienen suficiente fuerza para enfrentarnos”. En otra concentración en Teherán, el joven Mohammad Hossein Bahrami consideró que “la venganza se materializará cuando sea el tiempo apropiado, y el enemigo lo sabe”. Irak también celebró una masiva concentración por el aniversario de la pérdida del general y en la que se exigió la salida de las tropas norteamericanas del país árabe.

Irán amenazó también con vengar la muerte del científico responsable de su plan nuclear, en una emboscada que se atribuyó al Mossad israelí. Por ello, según informó el canal público israelí Kan, el Ejército hebreo tanteó escenarios de posibles operaciones contra el Estado judío, incluyendo ataques con drones y misiles por parte de milicias proiraníes en Irak o los rebeldes hutíes en Yemen.

Un alto comandante iraní se envalentonó el sábado y afirmó que el líder supremo, Ali Jamenei, habría dado instrucciones a Hamás y Hezbolá de destruir Haifa y Tel Aviv “si se comete cualquier estupidez” contra Irán. “Líbano y Gaza disponen de la tecnología necesaria para manufacturar misiles”, recordó Amir Ali Hajzadeh. Y enfatizó: “ellos son nuestra primera línea para la confrontación”. Teherán arma y financia a ambos grupos, que desde los frentes norte y sur amenazan con la destrucción del estado judío.

Israel decretó ayer como zona militar cerrada la norteña localidad de Metula, ante la convocatoria de marchas por parte del grupo chií Hizbulá en homenaje a Soleimani en las aldeas colindantes a la frontera con el Líbano.

El ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, lanzó otra teoría el día previo a los actos conmemorativos. “Inteligencia de Irak indica que agentes-provocadores israelíes estarían planeando ataques contra los americanos”, indicó Zarif, y dijo que su pretensión es lograr desatar una respuesta militar masiva de Washington. Por ello, alertó al todavía presidente Donald Trump que “no caiga en esa trampa”. EE UU es el aliado número uno del Estado judío y ambos países mantienen una estrecha colaboración militar y de inteligencia, por lo que dicho pronóstico es improbable que ocurra.

Pugna por la hegemonía regional

Desde Jerusalén, el ministro de Energía Yuval Steinitz catalogó de “sinsentido” la teoría de Zarif, y consideró que sus palabras demuestran que Teherán “está bajo enorme presión económica y de seguridad nacional” tras la imposición de sanciones económicas por parte de la administración Trump. Pero aclaró: “Irán está apuntando a Israel, y debemos tener el dedo sobre el gatillo en el máximo estado de alerta”.

El analista de seguridad israelí, Raz Zimmt, apuntó en una tribuna en el digital Ynetque pese a las dificultades que afronta el régimen de los ayatolás (crisis económica, tensiones con EE UU o “guerra” de Israel contra sus milicias en Siria), Teherán no parece dispuesto a reducir esfuerzos por incrementar su hegemonía en la región. “El sucesor de Soleimani, Esmail Ghanni, ya lleva al menos seis visitas a Irak y tres a Siria, y los aliados de Teherán siguen recibiendo armamento y financiación”.

Según describe el analista, el nuevo general de las Fuerzas Quds está centrado en preservar los contactos y alianzas entre las milicias que operan bajo el dictado de Teherán, y todavía no se le habría asignado ninguna campaña militar extensa.


Crónica publicada en “La Razón”:

https://www.larazon.es/internacional/20210103/wwzx34op2jh3fetbde4ghxj4va.html

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