El judoca iraní al que los ayatolás obligaron a perder en el mundial de 2019

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El régimen iraní forzó a Saeid Mollaei a perder la semifinal a propósito para no enfrentarse a un israelí

OFER LASZEWICKI

El judoca iraní Saeid Mollaei quedó abatido. Por su garra, habilidad y ambición, figuraba entre los favoritos para ganar el mundial de judo de Tokio de 2019. Pero si ganaba el penúltimo enfrentamiento, su contrincante en la gran final podría ser el israelí Sagi Muki. Y en Teherán se encendió la alerta roja. Incrédulo, atendió desde el vestuario dos videollamadas de altos oficiales del régimen de los ayatolásLe presionaron para que se rindiera minutos antes del combate. ”Podría haber sido campeón del mundo hoy. Me entrené y me esforcé muchísimo por ello. Luché contra un campeón olímpico, un bronce y otros grandes competidores. Los derroté a todos. Debido a las leyes de mi país, fui obligado a no enfrentarme contra un oponente israelí. Y me dijeron que si no cumplía, tendría problemas. Temí por mí y por mi familia, y decidí no competir”, declaró el judoca persa después del controvertido episodio. Y culminó: “soy un luchador, y quiero competir donde me dejen. Pero vivo en un país que me lo impide. Soy un atleta, no un político”. Finalmente, perdió la semifinal a propósito contra el belga Matthias Casse, y el israelí Muki fue quien logró la medalla de oro en Tokio.

La polémica le costó a Irán la suspensión en todas las competiciones promovidas por la Federación Internacional de Judo (IJF), ya que el boicot a un país supone una violación de las reglas del organismo y del propio Comité Olímpico Internacional (COI). La federación iraní alegó que no ejerció presiones para evitar un posible enfrentamiento directo contra el judoka israelí, y que la versión de Mollaei era falsa. Que su cometido era exagerar el caso para huir del país y lograr un pasaporte alemán. Pero un oficial del COI, que domina el persa a la perfección, estaba junto a Mollaei cuando el propio ministro de deportes de Teherán le exigió su retirada. Le alertaron que los servicios secretos estaban en el apartamento de sus padres en la capital iraní.

Desde el triunfo de la Revolución Islámica liderada por el Ayatolá Jomeini en 1979, Irán no reconoce al estado de Israel, y en el pasado ya forzó a otros deportistas a que boicotearan enfrentamientos contra israelíes.

Difícilmente, Saeid Mollai hubiese imaginado aterrizar en Tel Aviv apenas un año y medio después de un suceso que le supuso la separación forzada de su patria, sus raíces y su gente. En plena pandemia del coronavirus, la próxima semana se celebrará el “Tel Aviv Judo Slam”, un evento que está generando controversia porque el aeropuerto internacional de Ben Gurion sigue cerrado al tráfico de pasajeros. Pero ello no impidió que el pasado domingo se produjera una imagen para la historia: la del atleta persa siendo recibido por Moshe Ponte, presidente de la Asociación Israelí de Judo. “Estoy muy feliz de estar en Israel. Es un mensaje potente para el mundo”, proclamó el judoca, que instantes después de su llegada a la terminal fue transportado a un hotel de cuarentena, donde permanecerá aislado hasta el inicio del campeonato.

Bajo la bandera de Mongolia

Tras su decisión de desertar de Irán, Mollaei recibió el estatus de refugiado en Alemania, y posteriormente aceptó el retorno a las competiciones internacionales compitiendo bajo la bandera de Mongolia. Con su nueva nacionalidad, Mollaei se reencontró con el israelí Muki en un torneo en París en febrero de 2020, donde posaron juntos y sonrientes en una instantánea que publicaron en Instagram. Ahora puede que se enfrenten, sin presiones ni vetos, en el cuadrilátero de Tel Aviv. “Es algo que puede acercar a Irán e Israel. Simplemente, muestra cómo el deporte puede acercar a la gente y romper fronteras”, explicó el disidente iraní a la televisión pública de Israel.

A pesar del golpe psicológico que sufrió en Tokio, Mollaei se mostró profundamente agradecido por los esfuerzos de la IJF, que le buscó alternativas para seguir compitiendo. Y aunque no sea bajo la bandera de su país de origen, prometió: “un día mi sueño se cumplirá y seré campeón olímpico”.


Crónica publicada en «La Razón»:
https://www.larazon.es/internacional/20210219/gxhtkqkunfeblevz4pfx7lmn2e.html

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