“Israel tiene una oportunidad de segunda independencia ante el mundo árabe pragmático”

Estándar

Henrique Cymerman ha participado en encuentros multilaterales para tratar de acercar a Israel con el mundo árabe pragmático. Ahora, ha decidido dar el salto a la política israelí: se presentará a las primarias del Partido Laborista.

Henrique Cymerman (Porto, 1959) es conocido por su amplia y reconocida carrera periodística en Oriente Medio. Durante décadas, fue el rostro y la voz que explicó el conflicto entre israelíes y palestinos en televisiones de España y Portugal. 

Además de sus crónicas periodísticas, en sus últimos años sumó conferencias y clases magistrales en la universidad impartidas en cinco idiomas: castellano, portugués, francés, inglés y hebreo. Tuvo eco en la prensa internacional su cercanía personal con el Papa Francisco, al que entrevistó en diversas ocasiones y al que ayudó a organizar la “Plegaria por la Paz”, que reunió al difunto presidente israelí Shimon Peres y al líder palestino Mahmoud Abbas en el Vaticano. 

En los últimos años, ha participado en encuentros multilaterales para tratar de acercar a Israel con el mundo árabe pragmático. Ahora, ha decidido dar el salto a la política israelí: se presentará a las primarias del Partido Laborista. 

Las últimas semanas vive entre un sinfín de llamadas, encuentros con militantes y entrevistas en medios locales para intentar colocarse en una posición alta en la lista del partido para las próximas elecciones generales del 9 de Abril. Cymerman recibió a Aurora en el puerto de Yaffo, al sur de Tel Aviv, donde reveló su motivación por entrar en política, así como los riesgos y oportunidades que ello comporta.

Ofer Laszewicki Rubin – Tel Aviv

Post thumbnail

Henrique Cymerman, durante la entrevista con Aurora en Yaffo. / Foto: Ofer Laszewicki


Usted es alguien que ha logrado prácticamente todo en el mundo del periodismo: ha recibido numerosos premios, realizó entrevistas históricas, fue testigo en primera persona de momentos clave del conflicto palestinoisraelí… ¿Qué le lleva a meterse ahora en el siempre tumultuoso escenario político de Israel?  

Llevaba mucho tiempo pensándolo. Y es como una forma de saltar en el estadio, de las sillas al césped. Es una forma de decir que en el fondo hay oportunidades y hay riesgos alrededor de Israel, un país al que yo vine cuando tenía solo 16 años. Me importa mucho lo que pueda ocurrir en Israel y en esta región, y me di cuenta que hay cosas que te imaginas que los gobiernos las hacen, que se dan cuenta de la situación, pero no siempre actúan en consecuencia.

Quise poner sobre la mesa las opciones que ocurren en Oriente Medio como resultado de los cambios geopolíticos de los últimos siete años. Hoy tenemos una oportunidad, que yo defino como una oportunidad de segunda independencia de Israel ante el mundo árabe pragmático, en su mayoría sunita, que hoy en día busca algún tipo de diálogo y acuerdo con nosotros.

¿Y por qué apostó usted por el Partido Laborista? 

Hace siete años que yo estoy involucrado en tres encuentros mínimo anuales con representantes de todo el mundo árabe, incluso del mundo musulmán y palestinos también, y de las principales potencias. En estos encuentros, entre otras cosas hacemos lo que se llama “Track-2”, que es como una negociación no oficial de cara al día en que sea posible negociar en serio

Ocurrió que el nuevo líder del partido laborista me vio en uno de estos lugares, y me planteó: “¿por qué no nos vienes a ayudar?”. Y la verdad que es algo que tenía en mente hace mucho tiempo. Desde que llegué a Israel voté al laborismo, uno de los motivos por los cuales vine a Israel fue Ben Gurion, y más tarde Yitzhak Rabin. Fui el último periodista que entrevisté a Rabin, así lo quiso el destino. Justo 24 horas antes de su asesinato.

Yo creo que es una experiencia extraordinaria y enriquecedora, donde he encontrado un Israel que no conocía. He estado dando vueltas por Oriente Medio acompañando a Avi Gabbay, en países de los que puedo hablar y en países de los que no puedo hablar, y he visto cosas que realmente siendo periodista no tenía acceso a ellas, y me doy cuenta que hay hoy en día una oportunidad. Si la voy a poner en práctica dentro de la política o lo voy a seguir haciendo fuera de la política no depende de mí. Lo estoy intentando, pero desde luego no voy a tirar la toalla.

Mi objetivo primordial en toda esta campaña, más allá de lo que pueda ocurrir conmigo con un puesto de este tipo o de otro o volviendo al periodismo, es poner sobre la mesa las perspectivas y las oportunidades.

El laborismo de hoy dista mucho de esas figuras históricas que mencionó. El partido que fundó y dirigió el estado durante prácticamente 30 años parece vivir una crisis existencial, los votantes ya no lo perciben como una alternativa de gobierno. ¿Dónde está el problema?

Yo creo que el Partido Laborista entró en pos trauma desde el asesinato de Rabin. Entró en un shock profundo, que empezó en realidad en el 1977 con la pérdida del poder después de que crió el estado y gobernó hasta el 1977.

Hoy por hoy yo creo que hay una crisis profunda, pero creo que el Partido Laborista sigue siendo una voz que de alguna manera es la alternativa ideológica real al gobierno del Likud. Hay una situación en la que el Likud apuesta por una anexión pasiva o activa de Cisjordania, mientras que el Partido Laborista entiende que esa anexión es un suicidio de Israel como estado judío y democrático.

Este gobierno aprobó la ley de nacionalidad y se olvidó de la palabra fundamental que es está en la declaración de independencia de Israel: la igualdad. No la incluyó, y creo que eso es una vergüenza para los árabes musulmanes, cristianos, para los drusos o para los beduinos. Ellos son ciudadanos de Israel exactamente como nosotros.

Israel es el único país del mundo que con 70 años de edad no tiene fronteras reconocidas. Yo creo que llegó el momento de llegar a una definición de esa frontera, y permitir la creación quizás de un estado palestino como parte de esta solución. Yo lo apoyo, yo creo que es bueno para Israel, siempre y cuando logremos mantener la seguridad, que eso es en el fondo el gran obstáculo.

Se ha metido de lleno en las primarias, que decidirán los puestos de salida de los candidatos en la lista que el partido presentará para las próximas elecciones. Por un lado, las primarias internas –que solo convocan el Likud, el Partido Laborista y el izquierdista Meretz- son un síntoma de democracia interna. Por otro, evidencian las constantes luchas de poder y las cuchilladas por la espalda que tanto están mermando al laborismo. ¿Cómo vive estas pugnas un recién llegado? 

Yo siento que yo en cualquier caso ya gané, porque he logrado poner sobre la mesa la agenda que yo quería poner: he creado un grupo ideológico sobre la opción regional en el partido que está teniendo gran influencia, incluso en el nuevo partido que ha sido creado ahora por Gantz y por Ya’alon (Josen LeIsrael). Yo creo profundamente que el acuerdo futuro pasa por la opción regional, no por la opción bilateral con los palestinos, y creo que he logrado convencer a una parte importante del mapa político israelí.

Pero las encuestas vaticinan una caída al vacío de su partido.

Yo creo que el Partido Laborista puede ser una base del futuro gobierno, de un gobierno alternativo al de la derecha, que tenemos serias posibilidades de ganar si lo hacemos bien, si coordinamos bien posiciones. Yo no creo que vayamos a unir fuerzas antes, porque así perdemos escaños.

¿Ir por separado no beneficiará a Netanyahu?

Sí que tendremos que crear una coalición el día siguiente de las próximas elecciones, si es que conseguimos una mayoría de más de 60 escaños. Todos reunidos, los principales partidos de centro y de centroizquierda. Veo una posibilidad seria de que esto ocurra, porque hay un cansancio. Hay que entender que nunca hubo en Israel un primer ministro que tuviese tres acusaciones muy serias de corrupción, y que el fiscal pueda recomendar realmente llevarle a juicio.

El Likud, a pesar de los supuestos casos de corrupción que acechan a su líder, sigue teniendo una base fiel de votantes, con encuestas situándole con posibilidades de revalidar sus actuales 30 diputados. 

Toma en cuenta una cosa: en el mejor de los casos, Netanyahu tiene el apoyo de un cuarto de los israelíes. 30 escaños en un parlamento de 120. Esto quiere decir que hay tres cuartas partes de la opinión pública israelí que no le vota en cualquier caso. Yo estoy convencido de que cuando el fiscal decida, a lo largo del mes de febrero, de forma definitiva decir que hay cargos y que va a ser llevado a juicio, creo que en ese momento será el momento de la verdad. Estamos ante un hecho que va a tener repercusiones, no sé si antes o después de las elecciones.

Henrique Cymerman, durante la entrevista con Aurora en Yaffo. / Foto: Ofer Laszewicki

Critican a Gabbay por ser un líder que toma decisiones sin consenso y que da bandazos inesperados, como la sonada ruptura de la coalición “Unión Sionista” con Tzipi Livni en directo, durante una rueda de prensa conjunta que dejó a todos boquiabiertos. 

Hay un problema, obviamente, pero yo conozco a Gabbai hace un año y medio y es un ganador. Todo lo que hizo en su vida fue en contra de todas las perspectivas. Es un chico que vivía en una casa en la que dormían en la misma habitación sus padres, 7 hermanos y una niña inválida adoptada en una habitación de 20 metros.

Era un niño al que detectaron como superdotado y llegó a terminar la universidad con un Cum Laudey convertirse en el presidente de la compañía de telecomunicaciones más grande de Israel, Bezek. Luego fue ministro, pero decidió dejar el gobierno porque no estaba de acuerdo con Netanyahu con el nombramiento de la posición del ministro de defensa. Por último, ganó las primarias del Partido Laborista siendo alguien de fuera.

El que le hayan criticado mucho dentro del partido es resultado de que cuando alguien viene a hacer cambios hay siempre aquellos que salen perdiendo y que no les hace ninguna gracia el que venga alguien de fuera y cambie las reglas del juego. Yo creo que todavía no dijo la última palabra. En todo caso, cometió errores y los está corrigiendo.

¿Cómo funcionan las primarias, y qué oportunidades reales siente que tiene de ser elegido en una posición alta en la lista?

Es una jungla. En el mundo moderno, si tú vas a un puesto determinado te eligen según tu capacidad en general. Ayer me decía alguien muy importante dentro del partido: “si juzgamos por la capacidad, tú estás por encima de prácticamente todos los candidatos. El problema es que no perteneces a este grupo, a este grupo o a este grupo, que tendrán sus propias listas y tendrán a su propia gente”.

¿A lo mejor no grita lo suficiente?

El gritar no es el problema, yo no me callo. Hablo por todo el país y en los medios de comunicación. Les estoy creando un problema serio porque mi voz se escucha mucho, pero si sale sale, y si no sale, muchas gracias. Seguiré haciendo mi camino, y seguiré haciendo oír mi voz en cualquier otro lugar. Yo creo que de una forma u otra va a haber una reforma interna dentro del laborismo, y vamos a correr un maratón y no 100 metros.

Tras el primer discurso público del ex jefe del ejército Benny Gantz, medios y ciudadanos empezaron a verle como un candidato real para doblegar a Netanyahu y traer un cambio de gobierno. En este sentido, los mensajes del partido laborista exigen incesantemente a Gantz que se comprometa a no sentarse en un gobierno de Bibi. ¿Por qué, entonces, no salen juntos de inicio?

Hay un juego obviamente, hay un diálogo continuo entre Gantz, Yaalon y Gabbay. Las posiciones están coordinadas, y todos han llegado a una conclusión: que hay que poner fin al gobierno de Netanyahu.

Creo que llegó el momento de reformar. Hay gente en el Likud que puede hacer un buen trabajo, y hay otros partidos con alternativas. Gantz es una seria alternativa, yo creo que el que obtenga en la centroizquierda más votos será el candidato a primer ministro, tan simple como eso. Y los demás le ayudarán.

Sigue dando vueltas por Israel para presentar su candidatura. En algunos de estos eventos, ha explicado sus propuestas en castellano a miembros de la comunidad latina. A pesar de contabilizarse entre 150.000 y 200.000 israelíes de origen latino, históricamente apenas ha habido representantes de esta comunidad en la Knesset. ¿Por qué?

Es curioso. Los latinos se han integrado en la sociedad en todos los aspectos. Yo los veo en la economía, en el ejército, en las universidades, en el mundo cultural, los encuentras en todos los lugares, y en la política hay poquísimos representantes.

Cuando el Papa Francisco me dio el premio del Ángel de la Paz, me dijo: “Henrique, yo te conozco hace 25 años de la tele, yo seguía todos tus reportajes. Yo sé lo que tú haces y sé la importancia de tu trabajo, pero recuerda una cosa: las decisiones no se toman en los estudios de televisión, se toman en los pasillos del parlamento y del gobierno”.

Yo he hecho decenas de conferencias con latinos en Israel, muchos en Otef Aza (comunidades fronterizas con la Franja de Gaza), en el norte, en la Galilea, en muchos en kibbutzim…hemos logrado meter en el partido a 1.000 personas, de los cuales hay 250 que trabajan como voluntarios, que el día de las elecciones me van a ayudar. Muchos de ellos son latinos, y en las reuniones hablamos en español. Es gente que quiere ver a alguien que viene de esta cultura representándole en el parlamento, y para mí es un orgullo enorme.

 

 

Haim Jelin: “No nos sentaremos con Netanyahu, especialmente cuando ya está acusado”

Estándar
En las oficinas de Yesh Atid, ubicadas en la calle Itzhak Sadeh de Tel Aviv, hay un inusual ajetreo. Se nota que la formación centrista ya está con chip electoral: reuniones de asesores y estrategas, un sinfín de llamadas telefónicas, diseño de logotipos y eslóganes electorales.

Haim Jelin, el único diputado en la Knesset de origen latinoamericano –nacido en Buenos Aires, Argentina-, recibió a Aurora para repasar asuntos clave de la política israelí y de su formación política, que en los próximos comicios convocados para el mes de Abril competirá con un amplio abanico de partidos de centro para convencer a los votantes.

Residente del kibutz Beeri, ubicado frente a la Franja de Gaza, y en el pasado dirigente del consejo regional de Eshkol, conoce de primera mano el conflicto latente entre Israel y Hamás: “tiene que venir acá una generación nueva en Israel y en el otro lado que puedan entender de que con guerra no se consigue nada, que al final tenemos que vivir uno al lado del otro. Todo el tiempo que ellos no lo entiendan, vamos a tener que necesitar un ejército fuerte, y nuestros hijos y  nietos también seguirán sirviendo en el ejército.”

Ofer Laszewicki Rubin – Tel Aviv

Benny Gantz, Kulanu de Kahlon, el laborismo de Gabbai, Tzipi Livni, Orly Levy-Abecassis… parece que en las próximas elecciones la nueva gran contienda será quién logrará acaparar el centro político de Israel, y Yesh Atid tendrá que afrontar una dura competencia que no tuvo en el pasado. ¿Cómo convencerán al votante centrista para que elija a Yair Lapid?

Estamos en un lugar en que yo calculo  que está el 70 o 80% de la población.  Queremos buscar la paz, pero no tenemos miedo de la guerra. Nosotros entendemos que el capitalismo es el motor de la economía, pero queremos dividir el dinero y las ganancias en una parte social.

Hacerlo totalmente diferente, sacar todo lo que es la política vieja, y tratar de que nosotros podamos hacer el cambio. No es un cambio de Israel, porque Israel es fuerte: tiene su ejército y tiene su población. Hablamos de un cambio que venga a defender a la gente, a los habitantes de Israel, creo que es una de las cosas más importantes que hay.

Aparecieron en las calles carteles con los rostros de los principales candidatos del centro y centroizquierda, exigiendo unidad para lograr derribar al gobierno de Benjamin Netanyahu. Como respuesta, el primer ministro tuiteó: “¿Cuántos líderes de la izquierda hacen falta para reemplazar a uno de la derecha?”. Parece que en Israel la palabra “izquierda” pasó a ser un término casi insultante.

Para los latinoamericanos especialmente izquierda y derecha es algo social, no es político. Acá izquierda y derecha es de terrenos: es de guerra, es de defensa, cosas que en el mundo es muy difícil de entender.

Tiene razón Netanyahu cuando dice seis, por eso nosotros no estamos allá. El que puso la foto de Yair Lapid no nos preguntó si nosotros queremos estar allá. Nosotros no queremos estar allá, porque no queremos pertenecer a ese grupo que es anti-Bibi.

Yo quiero y siento que Yesh Atid va a ser el partido con los máximos diputados que podamos hacer el gobierno y Netanyahu no pueda decir más 6 contra 1, sino pueda decir Netanyahu contra Lapid.

Hay quienes piden a Lapid deje claro que no se sentará en un gobierno con Netanyahu, algo que ya hizo en la primera legislatura en que Yesh Atid accedió a la knesset.

Ya lo dijo: no se va a sentar.  Nosotros no nos sentaremos con Benjamin Netanyahu, especialmente cuando está acusado ya. Que falte una semana, dos o un mes no es lo más importante. Para defenderse no puede hacerlo como primer ministro, se puede defender únicamente como cualquier ciudadano.

Hay quienes acusan a Lapid de ser un líder autoritario, que toma las decisiones en solitario. ¿Cómo funcionan los mecanismos internos en su partido?

Las decisiones que él tomó para elegir a las personas que él quiere en su grupo como diputados son totalmente diferente a cualquier partido. Trajo a gente muy fuerte que no tiene miedo de nadie. Él no es como Benjamin Netanyahu, que si se va no hay quien pueda entrar a sus zapatos, como se dice en hebreo.

Él quiere que la gente buena que él trae como diputado, sea la gente que al final lo ayude a ser primer ministro. Es totalmente diferente a lo que pasa en otros partidos. Mira lo que pasa con Kahlon y Kulanu: ¿quién quedó allá? No quedó nadie. Y mira lo que está pasando en Yesh Atid: llevamos 7 años, hay que saber cuidar a un partido, y Lapid lo sabe hacer. Él sabe que si el partido está fuerte, será primer ministro.

Sin duda, su gran competencia es el ex jefe del ejército, Benny Gantz, con su nueva formación Josen LeIsrael (Resiliencia para Israel). En uno de sus primeros vídeos en redes sociales, aparecía un plano panorámico de la Franja de Gaza arrasada tras la última guerra de 2014, acompañado del mensaje “devolvimos Gaza a la edad de piedra. Tuvimos 3 años y medio de calma”. ¿Cree usted en esa vía?

Después de la operación Tzuk Eitan (Margen Protector) hubo 3 años y medio de silencio, pero esa es la época en la que el ejército no tiene que trabajar, es la época en que los políticos, Netanyahu con su gabinete, tiene que estar trabajando para llegar a una solución con la franja de Gaza. ¿Para qué salís a la guerra? Para que el nivel del terrorismo pueda firmar ese contrato de silencio, llámalo hoodna(tregua) o cualquier cosa. Y no hacer ese acuerdo que vos querés de silencio cuando ellos nos dicen cuándo entrar y salir del refugio.

Toda la política exterior de Netanyahu con respecto a la Franja de gaza, a mí no me gusta y a Yesh Atid tampoco. Yair Lapid dijo que lo que había que hacer después de Tzuk Eitan era traer a todos los países árabes que están en contra de los Hermanos Musulmanes, en contra de ISIS y en contra del radicalismo musulmán, que es terrorista, y tratar de acercar a esos países a Israel y a la Franja de Gaza.

Es necesario hacer una renovación de lo que es la infraestructura dentro de la franja, no únicamente para la seguridad de Israel, sino también para, por lo menos, 1 millón y medio de habitantes de Gaza que quieren vivir en paz. Hay de 30.000 a 50.000 terroristas que alimentan a entre 300.000 y 500.000 personas en Gaza, que pertenecen al Hamás. Está bien: si es lo que ellos quieren, van a perder.

Haim Yelin, en un despacho de las oficinas de Yesh Atid en Tel Aviv. Foto: Ofer Laszewicki

Pero le preguntábamos en concreto por el mensaje de Gantz.

A Benny Gantz lo único que puedo decir es que lo quiero mucho, lo conozco, lo conocí durante la última guerra. Así que lo que le puedo decir es: estamos ya 7 años allá (en la knesset). Sabemos lo que es coalición y lo que es oposición. Vení y entrá con nosotros. Juntos podemos ganar mejor esta guerra política e ideológica en Israel y hacer el cambio que nosotros queremos hacer,

Entonces, ¿por qué no lanzar una coalición junto a Gantz antes de las elecciones y así asegurar el triunfo electoral? Es justamente lo que pedían los grandes letreros en las calles.

Benny Gantz y Gabi Ashkenazi (anterior jefe del ejército, que también aparecía en los carteles pidiendo unidad) son los generales que nosotros necesitamos en nuestro partido, ya lo dijo Lapid. Él habla con todos. Pero entrar al primer día, sin hablar, sin decir ideología, sin decir nada, y pretender ser el primer ministro, es un poco difícil.

Pero escuchá, hablé hoy, y en la política dentro de una hora puede cambiar todo. Así que yo calculo que hasta los primeros días de febrero, vamos a ver cambios. Pero no vamos a ver ese gran grupo que vos ves…Ehud Barak con Ashkenazi no va, es como agua y aceite. No es por ego, sino es también ideológico, hay que entenderlo.

Es una diferencia total ideológica: nosotros tenemos paciencia para llegar a la paz, hay gente que no tiene paciencia porque la política aprieta y presiona mucho. Nosotros la tenemos.

La paz con los palestinos no está en lo más alto de la agenda de los partidos. Detállenos la posición de su partido respecto al conflicto ¿dos estados para dos pueblos, o continuar con el status-quo actual que, como vienen alertando incluso ex altos cargos de fuerzas seguridad, podría culminar en la anexión de Cisjordania y el establecimiento de un estado binacional?

Nosotros queremos que Israel sea judía y democrática. ¿Qué significa eso? Si nosotros queremos un país para todos los pueblos, significa que tendremos seis millones de judíos y seis millones de habitantes no judíos: dos en gaza, dos en Cisjordania, y otros dos dentro de Israel.

Significa que en la Knesset tendríamos 60 diputados no judíos y 60 judíos. Yo viví en Argentina en una minoría judía, y no quiero vivir en un país sin mayoría judía. Así que si querés que sea como hoy, con aproximadamente el 80 o 85% de diputados judíos, serás un país pero no será democrático.

Si querés ser la mayoría de judíos, que es el único país que tenemos en el mundo, y democrático, tenés que separarnos de los árabes, que significa que ellos necesitan su cantón, o su país, no importa como lo llames. Lo más importante es que dentro de Israel la mayoría sea judía y que pueda ser un estado democrático. El status quo que está pasando hoy en día a mí no me gusta y tampoco a Yesh Atid, es lo que Netanyahu hace para cuidar su asiento como primer ministro.

Para culminar dicha separación, quedaría una cuestión clave por resolver: los asentamientos judíos de Cisjordania y Jerusalén Este.

Yo no te puedo decir por donde va a pasar el límite fronterizo. Para la solución no tiene que ser como se hizo en Gaza (el desmantelamiento de las colonias judías que aprobó el gobierno de Ariel Sharon en 2005), donde se salió sin un acuerdo.

Aquí se tiene que hacer con mucho más tiempo: calculo que 20 o 25 años. Al final, te digo, tiene que venir acá una generación nueva en Israel y el otro lado que puedan entender de que con guerra no se consigue nada, que al final tenemos que vivir uno al lado del otro. Todo el tiempo que ellos no lo entiendan vamos a tener que necesitar un ejército fuerte y nuestros nietos también siguiendo estando en el ejército.

Yesh Atid ha peleado los últimos años para aprobar la ley de alistamiento al ejército para el sector ultraortodoxo, cuyos jóvenes, en su mayoría, gozan de exención para servir en las fuerzas armadas para poder dedicarse en exclusiva al estudio de la religión. ¿Cómo pretenden arreglar esta problemática, teniendo en cuenta el decisivo poder político de los partidos haredíes en la Knesset?

Ellos crecen más, pero también los jóvenes entienden que si ellos quieren avanzar en la vida, deben estudiar, hacer el ejército y entrar a trabajar. Lo estamos viendo hoy en la generación nueva que es lo que está pasando. Los ves más hoy comprando ropa linda en los lugares en que vos y yo compramos ropa, los ves trabajando en hi-tech (tecnología)… hay algo que todo el mundo entiende y que Yesh Atid puso eso sobre la mesa hace 7 años cuando entró a la política.

Tenemos una de las economías más altas del mundo, cuando tenemos únicamente del 60 a 65% de la población que trabaja y hacen ejército y reserva (del ejército). Imagínate qué puede pasar cuando otro tercio por lo menos de árabes y religiosos entren a trabajar y servir en el ejército, o al menos a trabajar como voluntarios en las obras sociales. ¿Sabes lo que va a pasar en este país? No vamos a ser uno de los más ricos, es probable que seamos el más rico.

Pero los ultraortodoxos tienen una gran capacidad de movilización, que incluso ha supuesto escenas de violencia contra las fuerzas de seguridad en Jerusalén en protestas contra la ley de alistamiento.

Pero al final hay una ley en Israel, y es la que nosotros queremos. Es la ley que Netanyahu, para cuidar a su gobierno, no quiso pasarla. No todo es oposición o coalición. No es negativo o positivo todo. Eso es lo que significa ser un partido de centro. Las cosas buenas tienes que estar con ellas, las cosas malas, luchar contra ellas.

Ustedes también han abanderado la defensa del matrimonio civil para garantizar los derechos de la comunidad LGTB. ¿Cómo lo pretenden llevar a cabo, en un estado donde no se separa la religión de la legislación sobre temas civiles?

Somos el único partido en Israel que levanta tres banderas, no solo al de Israel: la de seguridad y política exterior porque van juntas; la bandera social y económica; y la tercera, la que yo digo, de sacar la política de la religión. Dejar la religión como algo limpio para la gente que quiera estar en eso, sin política.

En todos los lugares del mundo existe el casamiento civil. Al final, ¿dónde van todas las parejas? A Chipre, no se casan acá. Cuando tienes un monopolio que se llama el rabinato, ¿qué haces? Tenemos muchas cosas por hacer, el problema en Israel es que los habitantes nunca votaron por la bandera de la religión.

Terrorismo en Latinoamérica: “la amenaza que se ve principalmente es de Hezbolá

Estándar
Post thumbnailEli Karmon, en su despacho de la universidad IDC de Herzliya. / Foto: Ofer Laszewicki
Eli Karmon es profesor e investigador en la Universidad “Interdisciplinary Center Herzliya” (IDC). Sus clases magistrales y análisis se centran en cuestiones de seguridad, defensa, estrategia y terrorismo internacional. Karmon recibió a Aurora en una soleada tarde en los jardines de la facultad para analizar la presencia de organizaciones terroristas islamistas en Latinoamérica, poniendo especial énfasis en Hezbolá –grupo chiita libanés patrocinado por Irán-, muy arraigado en el continente. Además, Karmon habló de otros detalles históricos para comprender el auge y la expansión del fenómeno terrorista en la región.

Ofer Laszewicki Rubin – Tel Aviv

¿Cuáles son los grupos terroristas que operan en el “Triángulo de fronteras” (Colombia, Brasil y Perú)?

Hablamos solamente de Hezbolá, que tiene una presencia de 20 o 30 años, y que se basa sobre la comunidad chiita libanesa: una comunidad grande, rica y fuerte políticamente. Dentro de esta comunidad, Hezbolá logró durante los años reclutar a gente favorable a la organización, tanto en el plano de financiamiento como en la actividad operacional.

¿Además de la presencia de libaneses, hay otros factores que explican la expansión de la actividad terrorista en la región?

Después de las investigaciones de 2002, cuando hubo el primer arresto de Ahmed Barakat, el líder de este grupo, se descubrió que toda la infraestructura de Hezbolá estaba basada no solamente sobre la comunidad chiita libanesa del “Triángulo”, sino también en las comunidades que están ubicadas en zonas de libre comercio: Iquique en Chile, Isla Margarita y Maracaibo en Venezuela, en Colombia y, por supuesto, en la triple frontera. Estos territorios son propicios al contrabando, no solo de narcóticos o de materiales que se pueden vender mejor, sino también para el tráfico de armas y la acción terrorista.

Buenos Aires sufrió dos trágicos atentados: el de la embajada de Israel en 1992, que dejó 22 víctimas; y el de la AMIA (Asociación Mutual Argentina Israelita), que dejó 85 muertos en 1994. ¿Reaccionaron adecuadamente los servicios de seguridad argentinos y latinoamericanos, considera que aprendieron de aquella lección?

Hasta el 11-S se sabía de esta actividad, principalmente después de los grandes atentados en Buenos Aires, que fueron los más grandes no solo en la historia de Argentina, sino en toda Latinoamérica. Pero la voluntad política era casi inexistente. Después del 11-S, tanto por presión de EE.UU. y también por el cambio de mentalidad de los gobiernos locales, hubo la primera acción grande contra Hezbolá en 2002, con el arresto de decenas de personas y la expulsión de otras decenas. Por ejemplo, en Iquique expulsaron a 200 libaneses chiitas sospechosos de actividades ilegales, y después vino la extradición de Brasil de Ahmed Barakat, del jefe de esta infraestructura, que fue juzgado en Paraguay. Pero fue juzgado no por terrorismo, sino por lavado de dinero.

¿Quiénes son las potencias detrás de la financiación terrorista, y cuál es su relación con los carteles locales de narcotráfico?

Hay varios métodos de financiación. Uno es evidentemente la ayuda directa de Irán, a través de las Guardias Revolucionarias islamistas, también activas en la región, y el ministerio de inteligencia iraní, que usa los servicios de Hezbolá. Otra vía es la autofinanciación: por una parte, gracias al apoyo de estos libaneses chiitas, una parte de los cuales son obviamente simpatizantes de Hezbolá, pero hay también muchos que están bajo presión. En 2002 se demostró que esta infraestructura de Barakat mandó 50 millones de dólares en algunos años a Hezbolá, y Barakat recibió una carta del jefe de la organización, Hassan Nasrallah, por los servicios prestados.

Después hay una infraestructura económica paralela: por ejemplo, contrabando de discos, de varias mercancías, y también cooperación con grupos de narcotraficantes locales en la triple frontera.

“Lo reconoces al verlo, pero es difícil llegar a una definición aceptada universalmente”, afirmó el académico estadounidense Christopher Joyner, refiriéndose al fenómeno terrorista en la región. En América latina hay puntos de vista discrepantes respecto a la definición de que es terrorismo.

Evidentemente es problemático. Por ejemplo, en Brasil no había una ley contra el terrorismo. Durante el gobierno de Lula, que era un gobierno muy de izquierdas, muchos ex guerrilleros fueron recibidos como héroes. Yo personalmente vi una exposición en Sao Paolo en memoria de Carlos Marighella, el estratega latino más importante, más que el Che Guevara tal vez, en la promoción del terrorismo internacional.

Hubo un cambio en Brasil desde hace algunos años, y también en Argentina. Por ejemplo, el señor Luis Jesús Marto, que es el coordinador nacional argentino en lucha contra lavado de dinero y terrorismo, propuso unas semanas atrás una nueva ley que decide sobre una lista de organizaciones terroristas, similar a las que existen ya en Europa, EE.UU. o Canadá. Hezbolá debería ser el primer grupo en esta lista.

¿Se hace lo suficiente a nivel legislativo para frenar la expansión de la actividad terrorista en la región?

Ocurre el mismo problema en muchos países. Estuve hace 3 o 4 años en Chile para dar conferencias, y justo en ese momento hubo algunas acciones con explosivos en el metro de Santiago de Chile. Probablemente a cargo de organización mapuche, que son grupos indígenas autóctonos, y la gran discusión tanto en el cuadro político como en las organizaciones de policía y seguridad era cual sería la ley que podía ser utilizada para tratar ese problema, que en esa época era un serio problema político y operacional.

¿Cuál es la implicación de las fuerzas de seguridad israelíes y sus servicios secretos en Latinoamérica?

Israel tiene dos intereses: en primer lugar, defender sus intereses diplomáticos y económicos en este continente. Latinoamérica fue siempre muy favorable sobre el plano político desde la independencia de Israel. Pero también preocupa la seguridad de las comunidades judías: la más grande está en Argentina, pero también las hay en Brasil, Chile, Venezuela, un poco también Perú… Cuando hubo los grandes atentados en Buenos Aires, hubo inmediatamente una cooperación muy estrecha con los servicios argentinos, principalmente con los servicios de inteligencia. Todo esto es sabido y fue publicado.

Pero en esta época hubo también un problema de cooperación de parte de las autoridades argentinas, principalmente el primer juez involucrado en esta investigación, que hizo muchos errores. Hubo un poco de corrupción en la policía, hubo arrestos de personas pero que no eran los terroristas que cometieron los ataques.  Hay cooperación, pero depende mucho de las capacidades de los servicios de seguridad locales y de la voluntad política.

Pero también podemos apreciar que no conocen bien el Medio Oriente, no conocen la actividad de estos grupos. Después del atentado de la AMIA, la mayoría de los gobiernos, principalmente Argentina, Brasil y Chile, desarrollaron una actividad mucho más importante de inteligencia, y creo que tienen más experiencia y más capacidades hoy que 20 años atrás.

Eli Karmon, en los jardines de la universidad IDC de Herzliya. / Foto: Ofer Laszewicki

Habitualmente imparte conferencias en Latinoamérica y está en contacto con miembros de las comunidades judías. ¿Notó especial preocupación por la amenaza terrorista, visto el aumento de los ataques perpetrados por los denominados “lobos solitarios” que han golpeado las capitales europeas?

Durante todas mis visitas hubo contactos con varias comunidades judías. Después de los atentados hubo, principalmente en Argentina, una influencia psicológica, que afectó a las relaciones entre la comunidad y gobierno argentino. Felizmente no hay en Latinoamérica todavía la actividad de los grupos yihadistas sunitas, tal vez un poco en Trinidad y Tobago, pero hasta hoy por lo menos sabemos de muy pocos terroristas latinoamericanos que se fueron a lucha a Siria e Irak.

La amenaza que se ve principalmente es de Hezbolá e Irán, se sabe que la actividad de Irán y Hezbolá continúa. Vemos en Argentina por ejemplo manifestaciones muy importantes de organizaciones de extrema izquierda, como “Quebracho”, de la cual se sabe tras la investigación del fiscal Nisman y de las últimas investigaciones de la justicia argentina, que el jefe de este grupo era un agente de los iraníes. La sensibilidad de las comunidades judías es influenciada por la historia de esta actividad y por las amenazas que se leen cada día tal vez en los diarios o la televisión.

Reportaje publicado en Aurora:

La encrucijada de Jerusalén oriental

Estándar

Ofer Laszewicki Rubin – Jerusalén Este

No existe una frontera física y visible que separa las dos Jerusalén. Pero la transición de un lado al otro se palpa al instante: los modernos e históricos edificios de piedra blanquecina, renovados bulevares, carreteras asfaltadas y limpias o el eficaz sistema de transporte público de la parte occidental contrastan con el panorama destartalado del sector oriental. En una carretera de curvas en Ras al Amud, el veterano Nasser apunta con su dedo el asfalto despeñado, un lugar extremamente peligroso para la circulación donde ya se han registrado múltiples accidentes. Aquí, las calles lucen sucias y polvorientas, todo es caótico y sobre urbanizado, el tráfico es descontrolado y hay una falta flagrante de infraestructuras.

Los palestinos aspiran a que Jerusalén se convierta en la capital de su estado. En rondas de negociaciones de paz pasadas para resolver el conflicto palestinoisraelí y el espinoso estatus de la ciudad santa, se puso sobre la mesa la opción de convertir la parte Este en la capital del estado palestino. Tras la victoria en la Guerra de los Seis Días en junio de 1967, Israel conquistó la parte oriental de la ciudad, que entonces estaba bajo control de Jordania. En 1980, la knesset aprobó una ley para aplicar de facto la soberanía israelí sobre toda la área metropolitana de la urbe. Desde entonces, Israel la considera su “capital eterna e indivisible”. Sobre el terreno, no obstante, esa unidad no se percibe.

Vista general del barrio de Ras al-Amud de Jerusalén Este / Foto: Ofer Laszewicki

Los residentes de la parte oriental de Jerusalén, unos 327.000 habitantes –de un total de 882.700- conforman un 37% de la población. Según datos de la ONG “Terrestrial Jerusalem”, el ayuntamiento solo destinó entre el 10% y el 12% de su presupuesto anual en inversiones en esta área. Existe entre los palestinos de los barrios orientales un grito de protesta generalizado por la degradación de sus barrios, pero hay división de opiniones sobre cómo deben solucionarse las múltiples carencias. Días antes de las elecciones municipales, Aurora recorrió diversos barrios del Este de la ciudad para escuchar testimonios de miembros de la sociedad civil local.

 

ELECCIONES MUNICIAPLES: ¿NORMALIZACIÓN O BOICOT?

Aziz Abu Sarah, activista y emprendedor local, pretendía hacer historia y convertirse en el primer alcalde palestino de Jerusalén. Residente del barrio de Wadi Joz, anexo al casco antiguo, anunció semanas antes de los comicios el lanzamiento de la plataforma “Al-Quds Lana” (Jerusalén es nuestra), desafiando el histórico boicot a las urnas en los barrios de la parte Este. En las pasadas elecciones de 2013, un escaso 1% utilizó su derecho a voto.

“Reivindicamos nuestros derechos. Debemos preservar nuestra identidad palestina, buscar soluciones a la falta de clases en las escuelas, frenar las demoliciones de casas, permisos para construcción y otros asuntos. Pagamos impuestos como los residentes de la parte Oeste, pero no recibimos inversiones a cambio”, explicó en una entrevista publicada por The Times of Israel.

Como se rumoreaba, su lista –apoyada también por activistas judíos jerosolimitanos- fue tumbada pocos días después de oficializarse. Recibió presiones desde todos los frentes: “Cuando fui a renovar mis documentos para viajar al ministerio de interior en el aeropuerto, el funcionario me dijo que el sistema no se lo permitía porque había un problema con mi residencia”, señaló Sarah. En ocasiones, Israel ha retirado el estatus de residente a palestinos de Jerusalén, alegando que ya no tenían su “centro de vida” en la ciudad. El entonces candidato temió correr la misma suerte. Por otra parte, él y su familia recibieron graves amenazas de activistas palestinos “contra la normalización”, sectores que reniegan de cualquier cooperación con los israelíes porque “supone aceptar la ocupación” y la soberanía de Israel en sus barrios.

Montañas de basura a la entrada de Issawiye, cerca de la Universidad Hebrea. / Foto: Ofer Laszewicki

Además, el defenestrado candidato protestó por la nula cobertura recibida en la prensa palestina local: “tenía una entrevista concertada, pero me llamaron de Palestine TV para avisar que se posponía. Nunca llamaron de vuelta. Está claro que alguien tomó la decisión de vetarla”.

Mientras que Abu Sarah no logró mantener su candidatura, otro palestino de Jerusalén, Ramadan Dabash, si pudo presentar una lista para los comicios. Este ingeniero y líder comunitario del barrio de Sur Baher militó en el pasado en el Likud, el partido de la derecha israelí encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu. Con un talante más pragmático, Dabash anunció que “no le pedimos a nadie que se convierte en israelí, cambie de religión, renuncie a la mezquita de Al-Aqsa o se enrole en el ejército. Lo que pedimos son mejores servicios. Necesitamos una voz en el ayuntamiento que luche por nuestros derechos”.

 

LOS ATRAPADOS

En un mirador a la entrada del barrio de Issawiye, el israelí Hagai Agmon, director del “Jerusalem Intercultural Center”, apunta con su dedo hacia el horizonte, donde se divisa un tumultuoso barrio de aleatorias construcciones prácticamente pegadas, amontonadas, en permanente construcción, y delimitadas por un serpenteante muro de hormigón armado. Es el campo de refugiados de Shuafat, fundado en 1965, y que albergó a partir de 1967 a palestinos que huyeron de sus casas tras la conquista israelí de Jerusalén oriental.

Hagai Agmon, en un mirador frente al campo de refugiados de Shuafat. / Foto: Ofer Laszewicki

Shuafat es, probablemente, el lugar más castigado, cabreado y marginado del este de la ciudad. La construcción de la valla de seguridad –o muro de separación, según la narrativa palestina-, erigida tras la intensa campaña de atentados suicidas palestinos en la Segunda Intifada a principios de los años 2000, dejó al enclave aislado del resto de Jerusalén este. Como ocurre con otros barrios, como Kufr Aqab, estas zonas quedaron del lado este del muro, pese a estar bajo la jurisdicción de la municipalidad de Jerusalén.

Antes de la separación física, los palestinos jerosolimitanos miraban hacia el este (Cisjordania) en busca de oportunidades laborales. Pero las circunstancias actuales propiciaron un mayor acercamiento a la parte occidental de Jerusalén y el resto de Israel para subsistir económicamente.  “Hay que entender que existen multitud de puntos de vista. Rami, activista, está contra la normalización con Israel, pero por otra parte, interacciona en comisiones con el ayuntamiento y debe negociar, porque también debe vivir y solventar problemas. Aquí la lógica no es un factor, lo que prima es la supervivencia”, indica Agmon.

Justamente, el día anterior a la charla con Agmon, el anterior alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, anunció a bombo y platillo en un post de Facebook que visitó el campo de Shuafat con diez limpiadores del ayuntamiento “para terminar con la mentira de los refugiados y sacar a UNRWA (agencia de la ONU para los refugiados palestinos). Ahora nosotros somos los dueños. Aquí no hay refugiados, solo residentes”. Para Agmon, era una medida que podría haber adoptado diez años atrás, ya que “Israel debería dar servicios en las áreas más allá del muro, pero es algo que no ocurre”.

En Shuafat viven unas 20.000 personas, pero hasta hace poco los servicios municipales o la policía jamás habían cruzado más allá del checkpoint ubicado a la entrada del enclave. Barkat acusaba a UNRWA por la falta de servicios, cuyos fondos fueron drásticamente reducidos por orden de la administración Trump, por ser considerada una organización dedicada a deslegitimar a Israel.

Las carencias, pues, se solventan ilegalmente. Según Agmon, “solo el 5% de los residentes están dados de alta en la compañía de agua Guijón, pero como muchos están conectados a las cañerías ilegalmente, se necesita más capacidad”. A su vez, la compañía se queja que no recibe fondos para construir más infraestructuras. “Como no hay plan urbanístico, la población no puede conectarse a los servicios legalmente, raramente reciben los permisos”, señala.

“Aunque muchos no lo crean, la única organización que da servicio actualmente en Shuafat es la policía (israelí). En mayo de 2017 abrieron una pequeña unidad a la entrada del campo. 5 o 6 policías caminan las calles para preguntar a los residentes sobre sus carencias y ayudarles, es increíble”, prosigue Agmon. Dice que la mayoría los siguen viendo como Qowwat al ehtelal (fuerzas de ocupación), pero miran al otro lado, a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y “ven que tampoco son la ostia. Tal vez, al no tener más opción, muchos prefieren ser parte de Israel y estar cabreados. El conflicto seguirá, pero si el ayuntamiento remodela una carretera, querrán supervisar que se haga bien. Esta es la faceta práctica de Jerusalén Este”.

Ayman, joven residente en el campo de refugiados, no esperaba nada de las elecciones municipales. Pero también es crítico con algunos vecinos: “se construye sin arquitectos ni permisos, y hay gente que aprovecha su terreno para levantar edificios y ganar buen dinero de los alquileres”. Considera que la polémica sobre UNRWA es irrelevante, porque a fin de cuentas “es un organismo que está ahí pero tampoco soluciona el problema de fondo. Es algo más simbólico. Tenemos una tarjeta de UNRWA, pero normalmente vamos al hospital en la ciudad”, dice refiriéndose a las precarias condiciones de los centros médicos del campo.

 

ESCUELAS, CASAS Y CARRETERAS EN EL LIMBO

En Jerusalén Este todo se mueve entre dos aguas, y los más pequeños no están exentos. Entre los barrios de Jabel Mukabber y Sur Baher, en las colinas al sur de la ciudad, Jaber –que prefiere no revelar su apellido por motivos de seguridad- da detalles sobre la peculiaridad del sistema educativo. “Hay 22 escuelas en el área, y aproximadamente la mitad pertenecen al ministerio de educación de Israel, y la otra mitad a la Autoridad Palestina”, indica.

Un profesor y sus alumnos de secundaria en un instituto en Tsur Baher, Jerusalén Este. / Foto: Ofer Laszewicki

Ante la curiosa mirada de los menores en el recreo de un colegio exclusivo para niños, este jefe de una comisión de profesores y encargado de mejorar el área social del centro, explica que según estipulan  los Acuerdos de paz de Oslo (1994), los padres de los menores pueden escoger entre el bagrut, la educación secundaria israelí; o el tawjihi, el sistema palestino. “Muchos terminan escogiendo el israelí, porque es más fácil y práctico”, señala, refiriéndose que a la práctica en el futuro les será más útil de cara a su futuro laboral. “Pero los padres no quieren que sus hijos olviden su historia palestina”, concluye.

Circulando por la serpenteante “vieja ruta a Belén”, la principal arteria que recorre los barrios orientales de Jerusalén, se aprecia el descuido y la conflictividad de la zona. Tras la “Intifada de los cuchillos” en 2015, en que jóvenes “lobos solitarios”, la mayoría sin afiliación política, salieron a acuchillar o arrollar israelíes en las calles de la ciudad, la policía de fronteras (“Magav”) instaló bases permanentes en los accesos de ciertos barrios palestinos, así como enormes bloques de hormigón para erguir controles de carreteras aleatorios durante escaladas de tensión.

Vislumbrando una empinada ladera, repleta de runas de obras y toneladas de basura sin recoger, Nasser aguarda para explicar otro de los grandes problemas de la zona. “Como la calzada es tan fina (y circulan vehículos en ambas direcciones) el ayuntamiento dice que no puede traer camiones para arreglar nada, recoger la basura o dar servicios básicos”.

Según este veterano activista social, han acudido en múltiples ocasiones a la sede de la municipalidad y siguieron todos los procedimientos, así como con el ministerio de salud. “Pero nos repiten que no tienen presupuesto ni forma de acceder. Nos propusieron subir la basura por nuestro propio pie, 20 minutos de caminata ascendente. Obviamente les dijimos que no. Tomé fotos de la ruta, para demostrarles que si podían acceder, y que solo nos estaban dando excusas”.

Restos de materiales de construcción sin recoger en la carretera principal de Jerusalén Este. / Foto: Ofer Laszewicki

Respecto a la participación de sus vecinos en los comicios locales, Nasser sentía en el ambiente que la mayoría, nuevamente, no acudirían a votar. “La situación política es peligrosa aquí. Estamos entre la ANP e Israel, atrapados en el medio”, apunta.

Debajo de la universidad hebrea, que corona el Monte Scopus, se extiende el barrio de Issawiye, donde Rami explicó la imposibilidad de obtener permisos de construcción, mientras protestaba por la expansión de los barrios judíos en la zona oriental de la ciudad. “Hay falta de zonas y planes de construcción. No se ha construido ningún nuevo barrio (árabe) desde 1967”, dice. Según este palestino, el área del barrio antes del 67 era de 10.000 dunam, y ahora, especialmente tras la construcción de la valla de seguridad y la autorización de un parque arqueológico anexo, la extensión se ha reducido a 700 dunam.

Para Hatem, emprendedor que vive a caballo entre Berlín y su residencia en el Monte de los Olivos, su problema principal no es su nacionalidad, “sino los derechos que tú tienes. Somos residentes permanentes, no ciudadanos. Combino pasaporte jordano, carnet palestino, y ciudadanía israelí. Es un lío, al final no sabes con que carné moverte”, alega. Tras reconocer que muchos palestinos aspiran a tener trabajos bien remunerados en la municipalidad, sentencia: “no es una cuestión de votar en las elecciones, lo principal es avanzar hacia una vida normal. Y eso va más allá del ayuntamiento”.

 

Reportaje publicado en Aurora:
http://aurora-israel.co.il/la-encrucijada-de-jerusalen-oriental

Homenaje al fiscal Nisman en Israel pide aclarar su muerte y el atentado a AMIA

Vídeo

 

Autoridades israelíes y argentinas hicieron el pasado viernes un homenaje en el “Parque de la Amistad entre Argentina e Israel”, en el bosque de Ben Shemen, a Alberto Nisman, fiscal de la causa del atentado al AMIA -en 1994 y en el que fueron asesinadas 85 personas- en el cuarto aniversario de su muerte.

El presidente del Parlamento, Yuli Edelstein, plantó un olivo al lado de una placa conmemorativa y recitó una oración judía en hebreo, con la ayuda del embajador de Argentina en Israel, Mariano Caucino, que oró en español, y de la madre de Nisman, Sara Garfunkel.

El acto, organizado por el Fondo Nacional Judío (Keren Kayemet LeIsrael), tuvo lugar al lado del memorial que recuerda a las víctimas de los atentados a la AMIA y de la Embajada de Israel en Buenos Aires y fue atendido por autoridades y cientos de personas, en su mayoría de la comunidad argentina en Israel.

“Hoy homenajeamos a un funcionario judicial argentino, un fiscal de la nación, el doctor Natalio Alberto Nisman, que tuvo a cargo la investigación de uno de los más crueles hechos de terrorismo que sufrió la Argentina”, un acto que “constituyó un crimen imperdonable contra la humanidad, contra la Argentina y contra la comunidad judía”, dijo el embajador Caucino.

“Su esclarecimiento y castigo de los responsables es una prioridad irrenunciable del gobierno y del pueblo argentino”, aseguró el diplomático, que apuntó que su muerte “se convirtió en una nueva herida, que solo puede ser cerrada con el hallazgo definitivo de la verdad”.

“El presidente de la nación, el ingeniero Mauricio Macri, ha expresado en palabras y hechos su compromiso con la pronta resolución de la investigación del atentado de AMIA y de la muerte del doctor Nisman en el marco de la más estricta separación de poderes”, recordó.

El presidente de AMIA, Agustín Zbar, declaró que el homenaje de hoy “es importante porque ayuda a internacionalizar el reclamo de justicia tanto por el asesinato de Alberto Nisman como por la causa de AMIA. Estamos convencidos de que están directamente vinculados, por eso, todo lo que contribuya a llamar la atención del mundo sobre la muerte de Nisman también va a conducir seguramente a esclarecer todos los hechos que vinculan a Irán y Hezbollah con el atentado terrorista de la AMIA”.

Jorge Knolobitz presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), declaró: “Estuve con Alberto Nisman tres días antes de su muerte y no vi un suicida, vi a un hombre valiente, preocupado por avanzar, por continuar y no por interrumpir su vida. No hay suicidio que no sea anunciado y en el caso de Nisman lo único que fue anunciado y denunciado por él fue un conducta violatoria del derecho que perseguía la impunidad para los imputados” por el atentado.

Knolobitz criticó la “conducta desacertada del juez Rafecas, que desestimó la denuncia y 50 medidas de prueba que solicitó la fiscalía” y “pretendió borrar la memoria de las víctimas del atentado”, y alabó a Nisman por “combatir a quienes propagaban el discurso de odio y terrorismo”.

“Ninguna operación mediática y política podrá manchar el legado que nos dejó Alberto Nisman”, dijo, y remarcó que “nada más cobarde que atacar y difamar a alguien que no puede defenderse”.

Zbar también cree que la muerte de Nisman “se encuentra indisolublemente ligada a la tarea que llevó adelante en la causa AMIA” y aseguró que seguir trabajando por el esclarecimiento de ambas “es un imperativo moral, que se mantendrá vivo con el compromiso y la determinación de siempre hasta que encontremos la condena”.

“Necesitamos que Israel y todas las democracias del mundo sigan colaborando con nuestro país como lo hacen para enfrentar a los enemigos de la libertad”, pidió, y recalcó que todos tenemos “un mismo enemigo que quiere imponer su fanatismo con sangre y muerte” y reclamó que “los acusados iraníes, sean juzgados en Argentina”.

Sara Garfunkel, madre de Nisman, dio un corto y emocionado discurso, largamente aplaudido por los asistentes y en el que dijo: “Me hacía falta este homenaje para, de algún modo, seguir viviendo”.

EFE

El presidente de Israel, Reuven Rivlin, con Sara Garfunkel, madre del difunto fiscal argentino Alberto Nisman hace un par de días.

Reportaje publicado en Aurora:
http://aurora-israel.co.il/homenaje-al-fiscal-nisman-en-israel-pide-aclarar-su-muerte-y-el-atentado-a-amia-2

Embajador de Israel en Argentina: “estamos muy bien, la cooperación es cada vez más cercana”

Estándar

El embajador israelí en Buenos Aires recibió a Aurora en Jerusalén, donde habló de los vínculos históricos entre ambos países y la creciente cooperación bilateral.

Ilan Sztulman habla perfecto castellano, aunque se percibe de fondo cierto acento carioca. Nacido en Brasil, emigró a Israel en 1975, con 18 años. Desde 2016 ejerce de embajador de Israel en Argentina, país que desde la toma de posesión del presidente Mauricio Macri tiene un posicionamiento mucho más favorable al estado judío en todos los niveles. Sztulman recibió a Aurora en el lobby del Hotel “Crown Plaza” de Jerusalén, en medio de una intensa semana de reuniones con diplomáticos israelíes reunidos en la ciudad santa. Tenía las maletas listas: al terminar la entrevista, se marchó directo al aeropuerto para volar hacia Buenos Aires y retomar su actividad de embajador.
Ofer Laszewicki Rubin – Jerusalén 

¿Cómo definiría la relación entre Israel y Argentina desde que tomó posesión del cargo?

Creo que tuve mucha suerte. Yo llegué después del fin del gobierno de Cristina Kirchner, que fue una administración que firmó un acuerdo con Irán, hizo declaraciones que a veces eran casi antisemitas, y tenía una política muy antiisraelí podemos decir.

La actual administración es completamente lo opuesto. Macri es muy cercano a Israel, y personalmente del primer ministro Netanyahu. La vicepresidenta Gabriela Michetti también es muy cercana a Israel y a la comunidad judía. Tenemos muchos ministros judíos en el gobierno, y creo que el único rabino que ejerce una función de ministro en el mundo, Sergio Bergman. Así que estamos muy bien, la cooperación es cada vez más cercana.

Hay lazos históricos que unen a ambos países.

El pueblo argentino tiene un respeto muy grande al estado de Israel, y nosotros en Israel también tenemos un cariño muy grande al estado de Argentina. Hay acá en Israel más de 90.000 argentinos, hay una cultura judía y pro israelí muy vibrante en Argentina, así que después de dos años y medio que estoy ahí mi balance es muy positivo.

Israel y Argentina son países de inmigración, donde la mayoría de la población vino de Europa, el Imperio Otomano o España: gente de todos lados como en Israel, y esto crea una cultura muy vibrante, la mezcla de tradiciones es algo que tenemos en común. Además, tenemos una comunidad judía muy grande y muy firmemente ligada con Argentina. Hay instituciones, escuelas rabínicas ortodoxas y masortíes o reformistas… hay de todo.

¿En qué áreas está creciendo la cooperación bilateral?

La verdad, que en casi todo. En lo cultural, trajimos nosotros orquestas sinfónicas a Argentina, y Argentina trajo acá orquestas sinfónicas. En lo político, el primer ministro Netanyahu vino después de que en 70 años ningún gobernante israelí pisó Latinoamérica. Tuvimos la visita en Israel de varias delegaciones parlamentarias y altos funcionarios.

En el ámbito comercial no estábamos cooperando como querríamos, porque Argentina entró infelizmente en una crisis financiera muy fuerte en los últimos meses, y su capacidad de hacer negocios con el exterior está momentáneamente un poco congelada.

Argentina tiene muchos recursos físicos como petróleo, gas, terrenos para plantar, y recursos humanos muy buenos, con universidades punteras. Pero lo que les falta es un ecosistema que pueda promover este tipo de conocimiento, y en Israel nosotros construimos un ecosistema muy eficiente para ello. En la embajada invertimos mucho en la parte comercial, tanto de ayudar al gobierno a hacer, como también aprender y establecer cooperaciones. Por ejemplo, sabemos que los ingenieros que salen de las universidades argentinas son muy buenos y pueden cooperar con los nuestros.

Agricultores palestinos cruzan a Israel para aprender de la tecnología agrícola

Vídeo

Ofer Laszewicki Rubin – Ein Harod

Se avecinaba una mañana ajetreada en la entrada al parque natural de Ein Harod, ubicado al norte de Israel, que prácticamente acaricia la Línea Verde que delimita el límite con Cisjordania. El recinto, rodeado de kibbutzim, parques industriales y terrenos de cultivo, acogía una feria del sector de la agricultura, donde fabricantes y productores de tractores, sistemas de regadío o tomates cherry exponen sus últimas novedades.

Al evento acuden gentes de sectores y edades diversos de la sociedad israelí: jóvenes fornidos de los kibbutzim y moshavim aledaños; drusos de las aldeas de la Galilea, reconocibles por sus sombrerillos blancos y frondosos mostachos; ancianos expertos en la materia que debaten en corrillos sobre los avances agrícolas… y cientos de agricultores palestinos, que cruzaron en autobuses desde las urbes bajo administración palestina de Tulkarem y Qalqiliya.

A pesar de que el conflicto palestino-israelí sigue lejos de resolverse, en áreas específicas existe una sorprendente e inusual cooperación. Sameer Moaddi, druso israelí y director de agricultura de la administración civil israelí en Cisjordania (COGAT por sus siglas en inglés), recibió a Aurora frente a la sala de actos de la exposición, mientras saludaba efusivamente en árabe a colegas palestinos del gremio agrícola. Se le notaba especialmente jovial: “como es costumbre hace muchos años, nos encargamos de traer aquí a agricultores palestinos de forma fija. Casi no hay exhibición que se celebre en Israel en la que no traigamos a entre 300 a 600 agricultores palestinos para que participen en estas exhibiciones”, espetó.

Se percibía en los palestinos un especial interés por examinar cada parada, por preguntar a los distribuidores israelíes sobre las nuevas máquinas o herramientas expuestas. Preguntado por la particularidad de esta interacción directa –que escasamente se produce en otras áreas- Moadi afirmó que “nosotros aquí intentamos crear una oportunidad comercial, de cooperación, entre israelíes y palestinos. Al final, todos los insumos agrícolas que utilizan los palestinos o que consumen, los compran en Israel”.

Para el responsable agrícola de COGAT, la clave está en separar su actividad del resto de factores que condicionan el conflicto: “puede ser que no se dé por sentado, pero en el área agrícola existe una cooperación total. Nosotros miramos hacia adelante, para ver como ayudamos y promovemos al agricultor palestino”, aseguró. Y puso en valor varios de los proyectos desarrollados este año conjuntamente con la Autoridad Nacional Palestina (ANP): el establecimiento de dos piscifactorías; el cultivo de fresas, que empezó con un proyecto piloto de 17 dunams y tiene más de 100 con una producción de 12 toneladas por dunam; o la plantación de pepinos “baby” en la zona de Jenín, con 2.000 dunams que producen 10.000 toneladas. “Más del 60% del producto se comercializa en Israel, por lo que creo que sin el mercado israelí la agricultura palestina moriría”, opinó Moaddi.

Además de tratar de acercar al cultivador palestino a los avances israelíes, también se les imparte capacitaciones especiales en ámbitos concretos. Para Moaddi, la finalidad de esto es clara: “cuando ayudamos a desarrollar la agricultura, esto ayuda a desarrollar la economía palestina. Cuando hay una economía en crecimiento, entonces creemos que habrá también prosperidad, que traerá también seguridad y paz”. Y concluyó: “en el momento en el que construimos confianza entre las partes, yo creo que también podemos soñar con la paz. Y espero que llegue, en algún momento, lo necesitamos. Nosotros vivimos aquí juntos y tenemos que seguir viviendo. No tenemos otra opción”.

No todos los agricultores palestinos estaban dispuestos a hablar públicamente con la prensa sobre su visita a la exposición israelí. Para muchos en la opinión pública palestina, cooperar abiertamente con Israel supone una “normalización de la ocupación”. No obstante, hay quienes son más pragmáticos y priorizan sus intereses económicos cotidianos, ya que indistintamente al estatus del conflicto y las posiciones políticas personales, deben seguir sosteniendo su economía doméstica.

Mohamed Fahmi, representante de los agricultores palestinos de la gobernación de Jenín, explicó a este diario que “participar en este evento nos dio la oportunidad de identificar nuevas tecnologías que no están disponibles en el lado palestino. Transferimos estos sistemas de irrigación computarizados a territorios bajo dominio de la ANP, que nos ahorran esfuerzo y costos de los productos agrícolas, como los pepinos o las fresas”.

Fahmi enfatizó el mensaje alejado de cuestiones políticas que introdujo Sameer Moaddi: “esperemos que estas tecnologías sigan beneficiándonos, más allá de posicionamientos políticos. Lo que nos interesa es desarrollar la agricultura para el consumidor”. Tras estrechar la mano a Moaddi y un intercambio de risas y bromas, culminó agradeciendo: “gracias por estar en contacto directo con los agricultores. A fin de cuentas, nuestro único objetivo es mejorar el medio ambiente y vivir en paz”.

 

Reportaje publicado en Aurora:
http://aurora-israel.co.il/agricultores-palestinos-cruzan-a-israel-para-aprender-de-la-tecnologia-agricola