La Corte Penal Internacional da luz verde a una investigación en Palestina por “crímenes de guerra”

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Las pesquisas abarcarán delitos cometidos tanto por las Fuerzas Armadas Israelíes como por Hamás y otros grupos armados palestinos contra la población civil

OFER LASZEWICKI

La fiscal general de la Corte Penal Internacional (ICC), Fatou Bensuda, anunció ayer que se abrirá una investigación sobre supuestos crímenes de guerra cometidos por Israel y facciones palestinas durante la guerra de Gaza de 2014.

El anuncio llegó un mes después de que la corte dictaminó que dispone de la jurisdicción para abrir la causa, y despertó la ira de Israel y la condena inmediata de Estados Unidos. En el comunicado emitido por Bensuda, explicó que “la investigación se centrará en crímenes cometidos en la situación creada a partir del 13 de junio. Cualquier causa abierta por esta oficina será llevada a cabo con independencia, imparcialidad y objetividad, sin miedo ni favoritismos”.

La fecha mencionada por la fiscal se refiere a la chispa que encendió las llamas de la guerra.  Aquel 13 de junio, un comando de Hamás en Cisjordania secuestró y asesinó a tres jóvenes judíos israelíes. El conflicto armado posterior, que duró siete semanas, dejó más de 2.100 palestinos y 73 israelíes muertos.

Los dictámenes de la ICC tienen potestad sobre individuos, y no estados. Pero el ministro de defensa israelí, Benny Gantz, dijo que la causa podría acarrear acusaciones de crímenes de guerra sobre cientos de israelíes, incluyendo al propio Gantz, que entonces era el comandante en jefe del ejército hebreo.

Desde Ramallah, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) celebró abiertamente el anuncio. “Aportaremos toda ayuda que se nos requiera, que sirva para traer justicia al pueblo palestino”. Y continuó en su comunicado: “los crímenes cometidos por los líderes de la ocupación israelí contra el pueblo palestino son continuos y sistemáticos”.

La organización islamista Hamás que gobierna la Franja de Gaza –y rival de la facción al-Fatah que controla la ANP en Cisjordania-, estará también implicada también en la investigación por crímenes de guerra, y ayer evitó hacer comentarios al respecto.

Bensouda ya avanzó en 2019 que si se logra avanzar la causa, se centrará en el conflicto entre Israel y Hamás en 2014, la expansión de los asentamientos judíos en Cisjordania, y la represión ejercida en las protestas de la “Marcha del Retorno” en Gaza.

En febrero, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu –cuyo país no es miembro de la ICC- catalogó la iniciativa de “puro antisemitismo”, y prometió que “lucharemos esta perversión de la justicia con toda nuestra fuerza”.

Crónica publicada en “La Razón”
https://www.larazon.es/internacional/20210303/u4ylocwdnrb45fc6giajiavddm.html

Israel ensaya el “pasaporte verde” para las personas vacunadas contra la covid-19

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El Gobierno en funciones aprueba las primeras fases de la desescalada tras un segundo confinamiento extremo y una exitosa campaña de vacunación

OFER LASZEWICKI

En Israel ya se ve la luz al final del túnel. Tras un duro cierre general impuesto desde final de diciembre, que fue acompañado por una fugaz campaña de vacunación contra el coronavirus que atrajo las miradas de todo el mundo, el Gobierno en funciones aprobó ayer las primeras fases del ansiado retorno a una nueva normalidad, que podría ser ya la definitiva.

La clave: la puesta en marcha del sistema del “Pasaporte Verde”. Desde ayer, solamente aquellos que hayan recibido las dos dosis del inmunológico -o quienes prueben que se recuperaron de covid-19- podrán acceder a locales con la “etiqueta verde”, que incluye gimnasios, exposiciones, actos culturales o deportivos y hoteles.

A otra escala se ha puesto en marcha la “etiqueta violeta”, que limita el acceso de una persona por cada quince metros cuadrados de local, y que se aplicará a centros comerciales, tiendas, museos, bibliotecas o sinagogas. El sistema educativo, esencial para poder volver a hacer rodar la maltrecha economía, también empezó a reabrirse en las ciudades con baja tasa de infección.

Tomer Lotan, director del plan “Magen (escudo) Israel” que impulsa la iniciativa del pasaporte, reconoció ayer al canal público Kan11 que “es algo nuevo, aquí y a nivel mundial. Debemos darnos todos la oportunidad de acostumbrarnos al nuevo método de abrir el sistema productivo”. De hecho, el propio Ministerio de Sanidad israelí reconoció ayer cierta saturación en la carga del sitio web para obtener el pase verde, pero aseguró en una nota de prensa que “decenas de miles de personas ya lo han obtenido”.

Temor a las falsificaciones

Para poder usar el anhelado pase, los usuarios simplemente deberán mostrar el documento del Ministerio de Sanidad conforme están vacunados junto a su carné de identidad. No obstante, ha surgido otra preocupación: miles de personas estarían explorando vías para falsificar el certificado, y así poder disfrutar de la reapertura sin la requerida inyección.

Otro de los vacíos legales por resolver es que mientras los clientes deben presentar el documento, empleados de gimnasios u hoteles no están obligados a estar vacunados para regresar a sus puestos de trabajo. En todo caso, supondrá un verdadero reto para los comerciantes, que deberán revisar en la entrada individualmente a cada cliente, y solo aceptar a quienes estén aptos. El ministro de Sanidad, Yuli Edelstein, celebró que “más de tres millones de personas podrán disfrutar de los lugares que reabrieron para quienes tienen el pase verde”. Pero a su vez, fue tajante respecto a una violación masiva de la nueva normativa: “cerraremos la economía rápidamente, del mismo modo que la estamos abriendo”.

Campaña de vacunación para los menores

Otra incógnita gira entorno a los más pequeños. La infección entre niños y la reapertura de los centros educativos supusieron un verdadero quebradero de cabeza durante la tercera ola de coronavirus. Actualmente, suponen una gran proporción de los nuevos infectados, que se explica por la entrada de las nuevas mutaciones de la pandemia y porque un alto porcentaje de los adultos ya ha sido vacunado. En este sentido, el ministerio de Sanidad aseguró que Israel planea empezar la campaña de vacunación para menores de 16 años una vez reciba la autorización de las compañías farmacéuticas.

El Estado judío está registrando un notable descenso en los índices de mortalidad, especialmente entre los denominados grupos de riesgo, una tendencia que se atribuye a la celeridad en la campaña de inmunización. Con una población de poco más de 9 millones, 4.2 ya han recibido la primera dosis, y a 2.8 ya se ha suministrado ambas. Se estima que actualmente unos 3 millones no son elegibles para recibir la vacuna, entre quienes se encuentran menores de 16 y los recuperados del virus.

Al profesor Eren Segal, del Instituto Weizmann de Ciencia, le cuadran las cábalas. Estimó la semana pasada que la cifra de enfermos graves en hospitales rondaría a estas alturas los 850 –en viernes eran 857-, y afirma que seguirán bajando en las próximas dos semanas a pesar de la apertura gradual de la economía.

Segal explicó la eficacia del inmunógeno: “los de más de 60 fueron el primer grupo en experimentar la bajada en casos graves, y luego los de 55-60. Nuestra predicción es que esta semana veremos la bajada en el grupo de 40 a 55, que fueron los siguientes en la tanda. Lo fundamental es vacunarse”, exhortó.

Hace un mes, también se empezó a vacunar a alumnos de bachiller o soldados, y según el profesor ya se siente en este grupo un descenso en los contagios de más de un 50%. “De aquí deducimos la importancia de vacunar también a los más jóvenes”, añadió.

La variante sudafricana

La preocupación ahora sigue girando sobre las nuevas mutaciones, como la surafricana. “Puede contagiar a recuperados e incluso a personas que recibieron la vacuna de Pfizer, por lo que hay motivos para estar alerta. Debemos hacerlo todo lo posible para evitar su expansión, así como la de otras cepas que pueden entrar del exterior”, apuntó Segal. La reapertura del aeropuerto internacional de Ben Gurion está fijada para el 6 de marzo.

Ante la incertidumbre, el coordinador nacional en la lucha contra el coronavirus, el profesor Nachman Ash, se encargó de recordar que “todavía no hemos dejado atrás la pandemia”. Pese a celebrar el descenso en contagios y casos graves, “las cifras siguen siendo altas, y la mayoría de quienes precisan respiradores tienen entre 40 y 60 años”.

Ash aseguró que estudios internos prueban que el 1% de los nuevos contagios fueron de la variante sudafricana. “No hay duda que las mutaciones serán las protagonistas de la próxima etapa”, e insistió en emplear todos los mecanismos para cortar las cadenas de transmisión.


Crónica publicada en “La Razón”:
https://www.larazon.es/internacional/20210222/cuz2d5g7wfgu3klu3zdjhe3j44.html

El judoca iraní al que los ayatolás obligaron a perder en el mundial de 2019

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El régimen iraní forzó a Saeid Mollaei a perder la semifinal a propósito para no enfrentarse a un israelí

OFER LASZEWICKI

El judoca iraní Saeid Mollaei quedó abatido. Por su garra, habilidad y ambición, figuraba entre los favoritos para ganar el mundial de judo de Tokio de 2019. Pero si ganaba el penúltimo enfrentamiento, su contrincante en la gran final podría ser el israelí Sagi Muki. Y en Teherán se encendió la alerta roja. Incrédulo, atendió desde el vestuario dos videollamadas de altos oficiales del régimen de los ayatolásLe presionaron para que se rindiera minutos antes del combate. ”Podría haber sido campeón del mundo hoy. Me entrené y me esforcé muchísimo por ello. Luché contra un campeón olímpico, un bronce y otros grandes competidores. Los derroté a todos. Debido a las leyes de mi país, fui obligado a no enfrentarme contra un oponente israelí. Y me dijeron que si no cumplía, tendría problemas. Temí por mí y por mi familia, y decidí no competir”, declaró el judoca persa después del controvertido episodio. Y culminó: “soy un luchador, y quiero competir donde me dejen. Pero vivo en un país que me lo impide. Soy un atleta, no un político”. Finalmente, perdió la semifinal a propósito contra el belga Matthias Casse, y el israelí Muki fue quien logró la medalla de oro en Tokio.

La polémica le costó a Irán la suspensión en todas las competiciones promovidas por la Federación Internacional de Judo (IJF), ya que el boicot a un país supone una violación de las reglas del organismo y del propio Comité Olímpico Internacional (COI). La federación iraní alegó que no ejerció presiones para evitar un posible enfrentamiento directo contra el judoka israelí, y que la versión de Mollaei era falsa. Que su cometido era exagerar el caso para huir del país y lograr un pasaporte alemán. Pero un oficial del COI, que domina el persa a la perfección, estaba junto a Mollaei cuando el propio ministro de deportes de Teherán le exigió su retirada. Le alertaron que los servicios secretos estaban en el apartamento de sus padres en la capital iraní.

Desde el triunfo de la Revolución Islámica liderada por el Ayatolá Jomeini en 1979, Irán no reconoce al estado de Israel, y en el pasado ya forzó a otros deportistas a que boicotearan enfrentamientos contra israelíes.

Difícilmente, Saeid Mollai hubiese imaginado aterrizar en Tel Aviv apenas un año y medio después de un suceso que le supuso la separación forzada de su patria, sus raíces y su gente. En plena pandemia del coronavirus, la próxima semana se celebrará el “Tel Aviv Judo Slam”, un evento que está generando controversia porque el aeropuerto internacional de Ben Gurion sigue cerrado al tráfico de pasajeros. Pero ello no impidió que el pasado domingo se produjera una imagen para la historia: la del atleta persa siendo recibido por Moshe Ponte, presidente de la Asociación Israelí de Judo. “Estoy muy feliz de estar en Israel. Es un mensaje potente para el mundo”, proclamó el judoca, que instantes después de su llegada a la terminal fue transportado a un hotel de cuarentena, donde permanecerá aislado hasta el inicio del campeonato.

Bajo la bandera de Mongolia

Tras su decisión de desertar de Irán, Mollaei recibió el estatus de refugiado en Alemania, y posteriormente aceptó el retorno a las competiciones internacionales compitiendo bajo la bandera de Mongolia. Con su nueva nacionalidad, Mollaei se reencontró con el israelí Muki en un torneo en París en febrero de 2020, donde posaron juntos y sonrientes en una instantánea que publicaron en Instagram. Ahora puede que se enfrenten, sin presiones ni vetos, en el cuadrilátero de Tel Aviv. “Es algo que puede acercar a Irán e Israel. Simplemente, muestra cómo el deporte puede acercar a la gente y romper fronteras”, explicó el disidente iraní a la televisión pública de Israel.

A pesar del golpe psicológico que sufrió en Tokio, Mollaei se mostró profundamente agradecido por los esfuerzos de la IJF, que le buscó alternativas para seguir compitiendo. Y aunque no sea bajo la bandera de su país de origen, prometió: “un día mi sueño se cumplirá y seré campeón olímpico”.


Crónica publicada en “La Razón”:
https://www.larazon.es/internacional/20210219/gxhtkqkunfeblevz4pfx7lmn2e.html

La heroína que ganó un pulso a Bin Salman

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La liberación de la activista saudí Loujain al Hathloul se interpreta como gesto de Riad a Biden, dispuesto a revisar las relaciones bilaterales

OFER LASZEWICKI

TEL AVIV.CREADA.14-02-2021 | 08:00 H/

La activista Loujain al Hathloul, que publicó un video en 2014 cruzando por carretera la frontera entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudí, desafió la prohibición vigente sobre las mujeres saudíes de conducir solas al volante. El acto le costó un total de 1.001 días de prisión. Pero esta semana, su hermana Lina desveló la esperada primicia: «¡Loujain está en casa!». El tuit iba acompañado de una captura de pantalla de una teleconferencia entre ambas, marcada por unas sonrisas de oreja a oreja que casi rebasaban el recuadro de sus smartphone. «Es el mejor día de mi vida», culminó Lina, quien desde las redes sociales lideró la campaña por la liberación de la activista.

Tras 73 días entre rejas en 2014, el rostro de la joven Loujain (31 años) pasó a ser el estandarte de la lucha por los derechos de las mujeres del reino. Pero visto el potencial de la reivindicación y su descaro en proclamarla, el propio rey Salman bin Abdulaziz le exigió silencio tras su primera liberación. Su misión era desmontar el rígido sistema patriarcal saudí, en que la mujer necesita de la luz verde de su «guardián» para prácticamente todo aspecto de la vida civil.

En un impulso por maquillar el ultra conservadurismo de la Casa de Saúd, el príncipe heredero Mohamad Bin Salman (MBS) impulsó simbólicas reformas. En 2015, pasó un decreto para permitir el derecho a voto de las mujeres. En 2017, impulsó una ley para permitir que pudieran ir solas al volante.

Pero Loujain seguía siendo incómoda para el régimen. En 2018, fue detenida mientras conducía en EAU, repatriada en un vuelo a Riad, y detenida junto a otras activistas feministas, como Iman al-Nafjan y Aziza al-Yousef. Días después, la familia de la activista acusó a las autoridades del reino de torturar, abusar sexualmente y mantener durante largos meses a Loujain encerrada y aislada. Como era previsible, el régimen negó las acusaciones, y la justicia invalidó las acusaciones de malos tratos.

El año pasado, Loujain fue acusada penalmente por terrorismo, por supuestamente pretender alterar el sistema político vigente, así como por poner en riesgo la seguridad nacional. Por ello, organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional tildaban de mero lavado de cara las reformas de MBS. A fin de cuentas, la joven activista seguía encerrada por el mero hecho de conducir sin acompañamiento masculino.

En su empeño por revertir los vetos sobre las mujeres, Loujain impulsó protestas al volante junto a otras activistas, ofreció entrevistas a periodistas y defendió sin tapujos la causa en Twitter. Como era previsible, sus iniciativas despertaron la ira de los sectores religiosos más conservadores, que la ven como una perversa que pretende alterar los códigos morales del reino. Desde las autoridades saudíes proclamaban que estaban dispuestos a introducir cambios, pero no bajo los tempos ni presiones de incómodas activistas.

El «reformismo» que MBS proyectaba hacia el exterior, con su promesa de abrir la economía y la sociedad, iba acompañado de arrestos, juicios, y vetos a salir al extranjero para las activistas. Loujain seguía entre rejas cuando oficialmente se levantó la prohibición hacia las mujeres de conducir solas, así como alivios en los códigos de vestimenta y otros aspectos del abusivo poder de los «guardianes» sobre sus esposas.

En diciembre del pasado año, un juez la sentenció a cinco años y ocho meses de cárcel. Pero finalmente se recortaron dos años y 10 meses, y se «convalidó» el tiempo que ya cumplió encerrada como parte de su pena.

Biden no es tan cercano a Riad

«Es una potente activista por los derechos de la mujer, y liberarla era el paso correcto», declaró el presidente norteamericano Joe Biden. El movimiento fue considerado como un gesto de la dinastía saudí hacia el nuevo inquilino de la Casa Blanca, quien no parecía dispuesto a dar la carta blanca de la cual gozó Arabia Saudí durante la era Trump. Biden ya avanzó que era necesario «revisar» la relación con el reino árabe.

Washington comunicó que ya no comparte información de inteligencia con su aliado saudí en la sangrienta guerra civil de Yemen, congeló ciertos acuerdos de venta de armamento, y revirtió la consideración de los rebeldes hutíes yemenitas –en guerra con Riad- como organización terrorista. El presidente demócrata también prometió airear una espinosa carpeta: desvelar información clasificada sobre el asesinato del periodista crítico saudí Khashoggi, que el 2 de octubre entró en la embajada de Arabia Saudí en Turquía y nunca salió. Todo apunta a que fue torturado y descuartizado.

A pesar de que Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional del presidente Biden, afirmó que «estoy satisfecho por la liberación», su hermana Lina recordó: «Está en casa, pero no es libre. La lucha no ha terminado. No estaré plenamente feliz sin la liberación de todas las presas políticas».

Crónica publicada en “La Razón”:
https://www.larazon.es/internacional/20210214/zq5pdkw26fcgvkezqpj7hgn6ou.html

“El Estado de Israel versus Netanyahu”, arranca el juicio por corrupción contra el “premier” israelí

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El rey “Bibi” se declara inocente de los delitos de fraude, cohecho y abuso de confianza a seis semanas de las elecciones en Israel

OFER LASZEWICKI
8/2/2021

Hoy por la mañana se reanudó en la corte del distrito de Jerusalén la audiencia para debatir las acusaciones penales que se ciernen sobre el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. A menos de dos meses de los cuartos comicios en dos años en un Israel sumido en una agónica crisis política, el “rey Bibi” afronta tres causas por fraude, soborno y abuso de confianza, por presuntamente recibir regalos de lujo y tramar con propietarios de influyentes medios coberturas positivas hacia su figura a cambio de regulaciones favorables para dichas cabeceras.

Además de la segunda comparecencia del líder del Likud en la corte, se sentaron también en el banquillo de los acusados Noni Mozes, editor del popular tabloide “Yediot Aharonot”, y Shaul Elobitz y su esposa Iris, quienes fueron propietarios del gigante de telecomunicaciones Bezek y del portal informativo Walla. Los cuatro inculpados tenían la obligación de acudir presencialmente para responder ante los jueces si se consideran culpables o inocentes respecto a las causas presentadas en su contra. En todos los casos, reafirmaron su inocencia, como ya declararon previamente sus abogados en los escritos presentados.

La próxima fase será la más espinosa. La corte deberá fijar los plazos para debatir las pruebas y escuchar los testimonios involucrados en la causa, y la gran incógnita es si esto ocurrirá antes o después de la cita electoral del 23 de marzo. En una polémica intervención alejada de sus facultades ejecutivas, el presidente de la Knesset y peso pesado del Likud, Yariv Levin, pidió a los jueces que retrasen las sesiones para después de las elecciones. La sesión de ayer, de carácter técnico, sirvió para que acusación e inculpados intentaran llegar a acuerdos al respecto de testimonios y pruebas sobre las cuales no hay necesidad de debatir, para así optimizar el proceso.

Por la magnitud del mismo, hay quienes dan por hecho que las audiencias sobre las pruebas que inculpan a Netanyahu no arrancarán hasta después de la votación del 23-M.

En los accesos a la corte, decenas de manifestantes se congregaron bajo el eslogan “Crime Minister”, y como llevan haciendo durante el último medio año frente a la residencia oficial en Jerusalén, exigieron la inmediata renuncia del premier hebreo.

“¡Fracasado, mentiroso, a la cárcel!”, gritaban enfurecidos antes de su llegada, marcada por un gran despliegue policial y el corte de calles adyacentes. También imprimieron en letra grande la primera frase de la inculpación: “El estado de Israel versus Benjamin Netanyahu”. Frente a ellos, apenas dos likudniks sostenían el lema “nunca caminarás sólo” junto a un retrato del líder derechista.

Hace un mes, el “premier” desgranó su presunta inocencia en el escrito de sus abogados. Respecto a la causa 1.000, alegó que él no pidió recibir regalos de lujo de los productores de Hollywood Arnon Milchan y James Packer, sino que los recibió debido a la “profunda amistad” que les une. De la causa 4.000, dijo que no intentó revertir la línea editorial del portal Walla, sino “aportar la percepción e ideología de un político ante la opinión pública”. Y de la carpeta 2.000, dijo que no consideraba que existiera soborno en sus reveladas conversaciones con el editor de “Yediot Aharonot” y que nunca pensó en aprobar una ley para debilitar a la competencia del periódico.

La estrategia de Netanyahu

Amnon Reichman, profesor de Derecho Público, explicó en una charla con corresponsales en la que participó LA RAZÓN que los abogados de “Bibi” alegan que hay deficiencias en la causa presentada por la fiscalía. Según la legislación israelí, el asesor letrado del Gobierno debe consentir que se enjuicie a un primer ministro. Esto sí ocurrió cuando Avichai Mandelblit dio permiso para abrir la investigación, pero la defensa del premier argumenta que dicha luz verde no se presentó por escrito, y que además debe aprobarse separadamente cada componente de la investigación. Desde la acusación lo desmienten, y durante la sesión de ayer defendieron que se siguió correctamente el protocolo.

El profesor Reichman abrió otra incógnita que ya levantó polémica en el pasado: “Asumiendo que Netanyahu sea reelegido, algo realista a tenor de las encuestas que sigue liderando, ¿cambiará la ley para así obtener la inmunidad judicial mientras ejerce como primer ministro?”.

Tras finalizar la sesión, quedó pendiente la resolución de los jueces respecto a la petición de la defensa de retrasar la fase de presentación de pruebas y testimonios. La acusación en la causa 4.000 confirmó que el primer testimonio estaría listo para declarar en las próximas tres semanas, pero uno de los jueces ya anticipó que la defensa requiere más tiempo para prepararse (los abogados de Netanyahu pidieron de tres a cuatro meses), por lo que todo apunta a que la próxima audiencia se convocará tras los comicios.

En la pasada campaña, el líder del Likud prometió a sus fieles votantes que “no ocurrirá nada, porque no hay nada”.

Crónica publicada en “La Razón”:

https://www.larazon.es/internacional/20210208/7jyiyb4w5feoxjqrl2ebvqchja.html

El milagro israelí: el 22% de la población ya ha recibido la segunda dosis

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Llega al 80% en mayores de 65 años y ahora se estrenan los menores de 16

OFER LASZEWICKI – TEL AVIV
7/2/21

Todos los ojos están puestos sobre Israel. El estado judío está liderando la campaña de vacunación más rápida y transparente del mundo, y la semana pasada se revelaron datos esperanzadores sobre la efectividad de las vacunas. Según cifras que trascienden de la mayor investigación global supervisada, el inmunógeno de la farmacéutica Pfizer ha demostrado un 92% de eficacia entre los pacientes de la mutua médica Macabi.

De los 163.000 afiliados que recibieron la segunda dosis de la vacuna, tan solo 31 contrajeron el virus durante los diez primeros días de inmunidad total. «Son buenísimas noticias ya que es el primer estudio realizado sobre un gran número de personas completamente vacunadas», declaró Anat Ekka Zohar, directora de análisis de datos de Macabi.

En sus ensayos clínicos, la farmacéutica Pfizer estipuló un 95% de eficiencia de su producto. Israel tiene una población de poco más de nueve millones de habitantes. De ellos, 3,4 millones ya recibieron la primera dosis, y a cerca de dos millones ya se les aplicó la segunda.

Las mejores noticias vienen, precisamente, de los mayores de 65 años. Este grupo de población fue el que inicialmente recibió la primera dosis, y actualmente se está completando ya el proceso de suministro de la segunda. Se calcula que pronto se superará el 80% de vacunados completos en esta franja edad. Todavía no hay datos sólidos al respecto, pero ya se nota una tendencia a la baja de personas mayores que requieren ingreso hospitalario.

Las estimaciones apuntan a que la protección total en el organismo empieza una semana después de aplicarse las dos tandas. «Los primeros indicios muestran una bajada de las infecciones entre quien recibió las dos inyecciones. Es un índice positivo, pero todavía no definitivo», apuntó el doctor Erez Garti del Instituto Weizmann de Ciencias. Garti mostró cautela: «Debido al cierre impuesto, la limitación de movimiento y la obligación vigente de llevar mascarilla, cuesta todavía dilucidar la influencia de la vacuna, aunque los datos sean alentadores».

Paradójicamente, el país líder en vacunaciones también está sufriendo ahora las peores consecuencias sanitarias durante la tercera ola de covid-19. Según los datos ofrecidos por el ministerio de salud israelí este viernes, en las últimas 24 horas se detectaron 7.168 nuevos casos –una tasa de un 8,8% de positivos en los test realizados–, y los enfermos de gravedad ascendieron a 1.040, 326 de ellos conectados a respiradores artificiales. Estas cifras mantienen a muchos hospitales con una presión casi inasumible, y lo peor es la creciente tasa de mortalidad. El pasado mes, bautizado como el «enero negro», se registraron más de 1.300 víctimas. Son cifras altísimas ya que desde el inicio de la pandemia murieron en Israel un total de 5.019 personas. Todas las pesquisas apuntan a que las nuevas mutaciones del virus, como la británica o sudafricana, son la causa de este repunte de víctimas mortales, y la incógnita es si las vacunas suministradas generarán anticuerpos para frenar las nuevas variaciones del coronavirus. Por ello, los especialistas que asesoran al gobierno en funciones recomendaron la pasada semana endurecer las multas y las restricciones de movimiento, y alargar al menos hasta este domingo el cierre total, que mantiene al sistema educativo y productivo paralizado hace ya tres semanas.

Pero la crisis política lastra la toma de decisiones. Con una Knesset disuelta y un gobierno en funciones enfrentado y disfuncional –ya hay convocadas cuartas elecciones en dos años para el 23 de marzo-, cada votación o propuesta de ley supone un bache añadido.

En la última bronca interna, el ministro de Defensa Benny Gantz, de Azul y Blanco, alertó a su todavía socio Benjamín Netanyahu (Likud) de que no aprobaría alargar el cierre general «si no se aplica una persecución policial igualitaria». Con ello se refería a la extendida vulneración de las limitaciones entre parte del sector judío ultraortodoxo, cuyas facciones políticas han sido un aliado político de Netanyahu durante sus 12 años consecutivos ejerciendo el poder. En el suburbio de Bnei Brak, a las afueras de Tel Aviv, se vivieron masivas batallas campales entre ultraortodoxos y policías antidisturbios, ante la extendida reticencia a cerrar las escuelas religiosas.

Además, se continuaron festejando casamientos y eventos litúrgicos masivos. Con una población que ronda el 12% del país, se calcula que el 40% de nuevos positivos por covid-19 proceden de este sector. La vacunación entre los jaredíes es baja en comparativa al resto de la población. El motivo: muchos consideran que las restricciones impuestas por la pandemia pretenden fulminar su estilo de vida religioso.

Ahora, la pregunta del millón sigue girando en torno a cuándo se logrará la inmunidad total de la población. Arnon Afek, director adjunto del hospital Shiva, explicó a LA RAZÓN que la clave del éxito está en recibir la luz verde de Pfizer para empezar a vacunar a menores de 16 años. «Hay mucha gente por debajo de esta edad en Israel, y esto supone que en el resto de la población el porcentaje de inmunización debe ser altísimo». Apuntó la urgencia de lanzar una campaña de concienciación para convencer a los escépticos que rechazan inyectarse la vacuna. Cuando esta semana se abrió la fase de vacunación para las franjas jóvenes se registró un notable descenso en las colas de las mutuas médicas.

Afek desgranó las claves que han permitido suministrar más de 4 millones de dosis en 5 semanas. «Tenemos un sistema de salud público de los más avanzados de la OCDE; un historial de situaciones de emergencia que nos permite movilizar a nuestro personal médico rápidamente; capacidades logísticas avanzadas para el almacenaje, distribución y suministro de las vacunas; y un sistema sanitario computarizado que conecta los datos de las mutuas con el sistema de salud».


Crónica publicada en “La Razón”:

https://www.larazon.es/sociedad/20210207/n6t2tyroubatdcef5fospn5lr4.html

“Lej”… ¿pero quién vendrá?

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Pinturas sobre el Israel vertiginoso en estos tiempos de pandemia, de corrupción gubernamental y de manifestaciones inéditas y masivas. El entusiasmo de una nueva generación, que ejerce el patriotismo a pie de asfalto, prueba que si hay ansias de cambio y progreso. Pero ese reclamo sigue huérfano de representación política

Ofer Laszewicki Rubin – Tel Aviv

Pasado el primer cierre del coronavirus en marzo, el premier Biniamin Netanyahu vendió que nuestro logro era “un modelo a imitar”. Que el teléfono rojo de líderes mundiales no dejaba de sonar: anhelaban la fórmula secreta del nuevo milagro de la “Start-Up Nation”. Efectivamente, Israel se adelantó a la mayoría de Occidente al imponer una cuarentena obligatoria de 14 días a quien ingresaba al país, y el parate total de dos meses sirvió para pasar con éxito (sanitario) la primera ola pandémica. Con todos encerrados y angustiados en casa, aplanar curvas es tarea fácil.

La pandemia fue el pretexto que usó “Bibi” para salirse nuevamente con la suya. El “opositor” Benny Gantz terminó rindiéndose a sus pies tras las terceras elecciones, pese a que las cuentas daban para construir un bloque alternativo anti-Netanyahu junto a la Lista Árabe Unificada (tercera fuerza) y demás facciones opositoras.

Pero en una combinación de inexperiencia, cobardía e imperdonable traición de la voluntad de sus electores, Gantz claudicó. Apelando a una “unidad por encima de todo” que ni él mismo jamás creyó, se fundió con Netanyahu en el “gobierno unitario de emergencia”. Probablemente, el ejecutivo más desunido, disfuncional e inflado de la democracia israelí -36 ministerios-, justo cuando la grave crisis socioeconómica provocada por el Covid-19 requería más austeridad y liderazgos valientes, honestos y consecuentes.

En mayo, tras el logro de la primera ola, “Bibi” nos invitó a “salir y beber”. A festejar la vida. A partir de entonces, un cúmulo de despropósitos y cansinas batallas políticas, junto a un creciente descrédito social hacia restricciones impuestas por políticos que eran ignoradas, llevaron a Israel al último lugar de la tabla. Del más seguro, al país con más contagios por densidad de población. En lugar de atajar quirúrgicamente los focos de infección, se lanzaba más leña al fuego. “¡Culpa de los árabes!”, ¡culpa de los ultraortodoxos!”… jamás he sentido un odio tan acrecentado entre las “tribus” de Israel como en estos tiempos.
Fue verdaderamente deprimente lanzar por la borda la ventaja inicial obtenida. Olía casi a una operación deliberada, de alguien que mantiene secuestrado a un país al borde del abismo. “Lo que es bueno para el país, es malo para él, y a la inversa. Su objetivo es mantener la silla a toda costa”, apuntó el presentador Yossi Levi refiriéndose al modus operandi del premier.

Se confirmaron los peores presagios: nuevo cerrojo para Rosh Hashaná en septiembre. Y con ello, más injustificables maniobras. En la primera ola, “Bibi” trató de paralizar el sistema judicial para intentar esquivar la fotografía sentado en el banquillo de los acusados. No olvidemos que el líder de mayor permanencia en el poder en la historia del estado judío afronta tres graves causas por soborno, fraude y abuso de confianza, a las que también podría sumarse supuestas irregularidades en la compra de submarinos militares.

En el segundo lockdown fue más allá: intentó aplacar las protestas que exigían su dimisión. Pero generó un efecto boomerang, y la bestia durmiente despertó. Alegando que las manifestaciones (al aire libre) eran un foco de contagio de irresponsables anarquistas que pretendían sumir al país en el caos, el Gobierno logró pasar una regulación temporal para restringir las marchas.

Hasta antes del veto, las protestas se centraban exclusivamente en las corruptelas del premier, y mantenían el típico ADN del “Israel liberal”. Las caras visibles eran ex jefes militares o de servicios secretos, y eran concurridas mayormente por gente mayor ashkenazí, sin kipá alguna a la vista. Con mi amiga Juli nos preguntamos constantemente: “¿dónde están los jóvenes?”


Pero ese carácter, ocasionalmente descrito como exclusivo y elitista, se revolucionó. En la víspera del primer Shabat sin libertad de manifestación, decenas de miles de israelíes empezaron a salir esporádicamente a calles y puentes de todo el país. En los barrios bajos de Tel Aviv, la policía se vio absolutamente desbordada. Con bandanas cubriendo sus rostros, megáfonos y bombos en mano, una generación hasta entonces apática decidió pelear por su futuro. “Lej” (vete), “bushá” (vergüenza), o “maapejá” (revuelta) se convirtieron en las consignas de jóvenes que sólo conoce Israel bajo mando del “Rey Bibi”.


Aquella noche, con policías montados en motos y a caballo deteniendo y apaleando gente sin motivo, marcó un punto de inflexión. Ignorar la prohibición de salir del domicilio no justifica codazos que rompen narices. De un plumazo, la vibrante juventud israelí había perdido sus empleos, ocupaciones y sueños, y encima les exigían quedarse en casa contemplando el nauseabundo circo político. Antes, los volátiles trabajos temporales les permitían costearse una constante evasión de la convulsa realidad israelí, vía pasajes a Berlín o excursiones al desierto del Sinaí. Pero eso terminó. Y quien sabe hasta cuándo.

Estado policial
Repentinamente, el grueso de la población israelí probó una pizca de la realidad diaria impuesta por el régimen militar más allá de la Línea Verde. Checkpoints, toques de queda o rastreo de smartphones por parte del Shabak se convirtieron en rutina. La represión de “la policía de Ohana” –en referencia al ministro de seguridad interna- incluyó el uso de cañones de agua a presión apuntando cabezas. El patrón se repetía noche tras noche: hileras de policías y vallas intentaban frenar las improvisadas y enfurecidas procesiones, hasta que los protestantes las sobrepasaban. Luego, el caos.


Tal vez por los evidentes paralelismos con la realidad de quienes llevan viviendo 53 bajo el yugo de un régimen militar, un sector en las manifestaciones alzaba retratos de Iyad al-Halak, el joven palestino autista abatido por guardias fronterizos por “levantar sospechas” cuando se dirigía a su centro de educación especial en la ciudad vieja de Jerusalén. Democracia sí, pero para todos, insisten algunos.

¿Hatikvá?
Las jornadas durante el segundo cierre fueron especialmente grises. Tel Aviv, cabizbaja, había perdido su característico dinamismo y frenesí. Pero una pancarta, colgada en el balcón de mi vecino, me recordaba cada mañana al salir de casa: “Anajnu Hatikvá” (nosotros somos la esperanza).

La presión popular es fundamental, pero la “demokratia” que demandan exige victorias en la Knesset. El entusiasmo de esta generación, que ejerce el patriotismo a pie de asfalto, prueba que si hay ansias de cambio y progreso en Israel. Pero ese reclamo sigue huérfano de representación política. Azul y Blanco lanzó por la borda su credibilidad, Amir Peretz se encargó de fulminar al laborismo, y Meretz, encerrado en su burbuja, con suerte aspira a revalidar cuatro o cinco escaños.


Tras votarse la disolución del Parlamento a principios de diciembre, que apunta a cuartas elecciones en dos años y confirma la profunda crisis política que sufre el estado judío, la movilización popular anti-Netanyahu debe ir acompañada de una alternativa política realista y aplicable. Y la matemática no engaña: el cambio pasa por una alianza árabe-judía, a pesar de las enormes complejidades que ello supone. A día de hoy, siguen sonando viejas y fracasadas fórmulas, con especulaciones sobre ex generales para liderar listas, y las típicas batallas de ego entre la izquierda de salón


Artículo publicado en el periódico “Nueva Sión”

http://www.nuevasion.com.ar/archivos/30207

Irán viola el pacto nuclear y empieza a enriquecer uranio a una pureza del 20%

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Teherán comunicó hace unos días a la OIEA su intención de rebasar este nivel, el mismo que alcanzó antes del histórico acuerdo de 2015

Ofer Laszewicki – Tel Aviv
05/01/2021

En el marco del primer aniversario de la muerte del general Qassem Soleimani y la creciente tensión entre Irán y EE UU, Teherán materializó sus amenazas y anunció queya está enriqueciendo uranio a un nivel del 20%.

“Hace unos minutos, empezó el proceso de enriquecimiento en la planta de Fordo”, confirmó el portavoz del gobierno Ali Rabiei. Según comunicó, la orden fue emitida expresamente por el presidente Hassan Rouhani.

De este modo, el régimen de los ayatolás rompió definitivamente con los parámetros del pacto nuclear firmado con las grandes potencias en 2015, que estipulaba un porcentaje máximo de un 3,67%, y cuyo uso debía ser empleado exclusivamente para fines civiles.

La cifra anunciada ayer todavía queda lejos del 90% que se requiere para la fabricación de armamento nuclear, pero fue suficiente para que se encendieran todas las alarmas en Jerusalén.

Reacción en Israel

“La decisión de Irán de seguir violando sus compromisos, aumentar el nivel de enriquecimiento de uranio y avanzar sus capacidades subterráneas de producción sólo se explican por sus intenciones de avanzar el plan nuclear militar”, exclamó el “premier”israelí, Benjamín Netanyahu. Y prometió: “Israel no permitirá que Irán obtenga armas atómicas”.

Hace una década, Teherán ya alcanzó cotas similares a las que anunció ayer, hecho que estuvo a punto de ser replicado con un bombardeo aéreo israelí sobre sus instalaciones. La firma del acuerdo con las potencias en 2015 sirvió entonces para apaciguar los ánimos.

Pero desde que Donald Trump retirara a EE UU del acuerdo en 2018, se sucedieron graves incidentes entre ambos países. Ahora, a pesar del reciente asesinato del científico Moshe Fakrizadeh –arquitecto y conocedor de todas las piezas del rompecabezas nuclear iraní-, Irán vuelve a apretar el acelerador.

Presión de los ayatolas

La semana pasada, Teherán ya avanzó a la Agencia Atómica de Naciones Unidas (OIEA) sus planes. Recientemente, ya había superado ligeramente el límite fijado al alcanzar la cuota de 4,5%. Pero el incremento sustancial que anunció hoy responde a las presiones del ala dura del régimen, que tras el asesinato de Fakrizadeh –atribuido al Mossad israelí-, aprobó una ley para producir y almacenar “al menos 120 kilos de uranio enriquecido al 20% cada año”, así como “poner fin a las inspecciones de los agentes de la OIEA que verificaban que no se estaba desarrollando la bomba atómica”.

El anuncio de ayer supondrá un nuevo balón en el tejado del próximo presidente estadounidense Joe Biden, que insinuó la posibilidad de reingresar a su país al pacto nuclear si Irán mostraba predisposición a respetar lo acordado en 2015. De hecho, Biden incluso apuntó la posibilidad de renegociar un pacto “más largo y duradero”, que a la vez redujera la influencia que ejerce Teherán sobre milicias chiitas en Oriente Medio. Como era previsible, esta idea fue rechazada frontalmente desde Irán.

El asesor de seguridad nacional del próximo inquilino de la Casa Blanca, Jake Sullivan, añadió otro elemento. Durante una entrevista concedida ayer a la CNN, señaló que cuando Irán demuestre un compromiso serio respecto al acuerdo nuclear, “se empezará también una negociación que incluirá límites a su programa de misiles balísticos”, un apartado que quedó excluido de la firma de 2015.

Las palabras de Sullivan fueron inmediatamente replicadas por Saeed Khatibzadeh, portavoz del ministerio de Exteriores persa: “las capacidades defensivas de Irán nunca han sido ni nunca serán negociadas, y se desarrollan en función de las necesidades del país”. Además de remarcar que EE UU sabe que las intenciones nucleares iraníes “son pacíficas”, el portavoz iraní recalcó que “la cuestión de los misiles es secundaria, y el embargo armamentístico ya fue levantado”.

El escollo de las pruebas balísticas

La no limitación en las pruebas de misiles balísticos fue uno de los principales argumentos para el rechazo frontal de Israel al acuerdo alcanzado entre Teherán y las grandes potencias. Irán insiste en que dichos proyectiles son de carácter defensivo, pero desde Jerusalén sospechan que podrían ser cargados con ojivas nucleares.

Según explicó el experto nuclear David Albright al Jerusalem Post, Irán dispondría ya de suficiente uranio enriquecido a bajo nivel para producir varias bombas nucleares. Al no superar la cuota de enriquecimiento del 5%, tardaría al menos tres meses en producirlas.

Pero en caso de producir uranio continuadamente durante medio año a cuotas del 20%, Teherán podría disponer de armas atómicas en cuestión de seis semanas, si así lo decidiera. Ese sería el tiempo estimado para pasar del 20 al 90% que exige la confección de dicho armamento.

Para Amos Yadlin, ex jefe de inteligencia del Ejército israelí, el anuncio nuclear de ayer “supone la mayor violación hasta la fecha” del pacto de 2015. Y concluyó: “están intentando presionar a la próxima administración de Biden fijando nuevos hechos sobre el terreno, dado que Trump no disponía del tiempo suficiente para actuar”.

Por si fuera poco, el Parlamento iraní propuso ayer una nueva ley para “destruir Israel” en el año 2041.


Crónica publicada en “La Razón”:

https://www.larazon.es/internacional/20210104/fkhs5bojbjhz5pd3ex52sovi4i.html

Aumenta la tensión entre Irán y EE.UU. un año después de la muerte de Soleimani

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OFER LASZEWICKI – TEL AVIV

Este domingo se conmemoró en Irán el primer aniversario de la muerte de Qassem Soleimani, general de las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria, que fue atacado por un dron estadounidense en los aledaños del aeropuerto de Bagdad el 3 de enero de 2020.  El ataque selectivo sobre el general Soleimani fue replicado entonces con relativa tibieza –lanzamiento de misiles balísticos sobre dos bases de la aviación estadounidense en Irak-, y el temor en Washington y Jerusalén es que Teherán pretenda ahora ejecutar su venganza a gran escala.

Soleimani estaba al cargo de la expansión militar de las milicias proiraníes en Irak, Siria o Yemén, y a su perdida se añadió recientemente el asesinato del científico Moshen Fakhrizadeh, considerado el “padre del plan nuclear” iraní. Además de los estragos causados por la covid-19, 2020 fue un año negro en la agenda geoestratégica y nuclear del régimen de los ayatolá.

Oficiales estadounidenses expresaron preocupación por posibles ataques contra sus aliados, ya sea en la vecina Irak o en cualquier rincón de Oriente Medio. Las mismas fuentes confirmaron que el Pentágono ha adoptado medidas preparatorias especiales, aunque desde la Casa Blanca se dieron instrucciones de no cometer acciones contra Irán.

Manifestaciones masivas

En un acto conmemorativo plagado de retratos de Soleimani en Kerman, al sureste del país, Fatemeh Ranjbar declaró a la agencia Global News que “no puedo predecir si estallará una guerra, pero sé que ellos (EE UU e Israel) son unos cobardes que no pueden confrontar a Irán. El asesinato del científico Fakhrizadeh demuestra la debilidad del enemigo. No tienen suficiente fuerza para enfrentarnos”. En otra concentración en Teherán, el joven Mohammad Hossein Bahrami consideró que “la venganza se materializará cuando sea el tiempo apropiado, y el enemigo lo sabe”. Irak también celebró una masiva concentración por el aniversario de la pérdida del general y en la que se exigió la salida de las tropas norteamericanas del país árabe.

Irán amenazó también con vengar la muerte del científico responsable de su plan nuclear, en una emboscada que se atribuyó al Mossad israelí. Por ello, según informó el canal público israelí Kan, el Ejército hebreo tanteó escenarios de posibles operaciones contra el Estado judío, incluyendo ataques con drones y misiles por parte de milicias proiraníes en Irak o los rebeldes hutíes en Yemen.

Un alto comandante iraní se envalentonó el sábado y afirmó que el líder supremo, Ali Jamenei, habría dado instrucciones a Hamás y Hezbolá de destruir Haifa y Tel Aviv “si se comete cualquier estupidez” contra Irán. “Líbano y Gaza disponen de la tecnología necesaria para manufacturar misiles”, recordó Amir Ali Hajzadeh. Y enfatizó: “ellos son nuestra primera línea para la confrontación”. Teherán arma y financia a ambos grupos, que desde los frentes norte y sur amenazan con la destrucción del estado judío.

Israel decretó ayer como zona militar cerrada la norteña localidad de Metula, ante la convocatoria de marchas por parte del grupo chií Hizbulá en homenaje a Soleimani en las aldeas colindantes a la frontera con el Líbano.

El ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, lanzó otra teoría el día previo a los actos conmemorativos. “Inteligencia de Irak indica que agentes-provocadores israelíes estarían planeando ataques contra los americanos”, indicó Zarif, y dijo que su pretensión es lograr desatar una respuesta militar masiva de Washington. Por ello, alertó al todavía presidente Donald Trump que “no caiga en esa trampa”. EE UU es el aliado número uno del Estado judío y ambos países mantienen una estrecha colaboración militar y de inteligencia, por lo que dicho pronóstico es improbable que ocurra.

Pugna por la hegemonía regional

Desde Jerusalén, el ministro de Energía Yuval Steinitz catalogó de “sinsentido” la teoría de Zarif, y consideró que sus palabras demuestran que Teherán “está bajo enorme presión económica y de seguridad nacional” tras la imposición de sanciones económicas por parte de la administración Trump. Pero aclaró: “Irán está apuntando a Israel, y debemos tener el dedo sobre el gatillo en el máximo estado de alerta”.

El analista de seguridad israelí, Raz Zimmt, apuntó en una tribuna en el digital Ynetque pese a las dificultades que afronta el régimen de los ayatolás (crisis económica, tensiones con EE UU o “guerra” de Israel contra sus milicias en Siria), Teherán no parece dispuesto a reducir esfuerzos por incrementar su hegemonía en la región. “El sucesor de Soleimani, Esmail Ghanni, ya lleva al menos seis visitas a Irak y tres a Siria, y los aliados de Teherán siguen recibiendo armamento y financiación”.

Según describe el analista, el nuevo general de las Fuerzas Quds está centrado en preservar los contactos y alianzas entre las milicias que operan bajo el dictado de Teherán, y todavía no se le habría asignado ninguna campaña militar extensa.


Crónica publicada en “La Razón”:

https://www.larazon.es/internacional/20210103/wwzx34op2jh3fetbde4ghxj4va.html

Ehud Barak: “No existe ningún país en el que haya habido cuatro elecciones generales en dos años”

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El ex primer ministro laborista, muy crítico con el actual mandatario, se muestra preocupado por la grave crisis política en la que está sumido Israel

Ofer Laszewicki – Tel Aviv

7/12/20

Con la disolución de la Knesset la semana pasada, Israel se encamina a las cuartas elecciones en dos años. El «primer ministro alterno» Benny Gantz justificó su voto junto a la oposición por la negativa de Benjamin Netanyahu de aprobar los presupuestos generales, pero el «gobierno unitario» entre el Likud y Azul y Blanco fue disfuncional desde su nacimiento. Al ex «premier» Ehud Barak (78) le angustia la situación de su país. Su carrera está plagada de luces y sombras. Reconocido como el militar más condecorado del Ejército israelí, durante su breve periodo al frente del estado judío (1999-2001), el entonces líder del Laborismo vivió el colapso de las negociaciones de paz con los palestinos en Camp David, antesala de la Segunda Intifada (2000).

En la segunda ronda electoral de septiembre de 2019, volvió a la primera línea con el Frente Democrático, en un intento de reavivar a la izquierda. Cosechó tan sólo cinco diputados de 120. Por la guerra sin cuartel que libra contra «Bibi», desde el Likud le acusan de organizar las protestas semanales que exigen su renuncia (junto a Irán y grupos anarquistas). En una charla con corresponsales extranjeros en la que participó LA RAZÓN, Barak aseveró que «Netanyahu puede ser un astro vendiendo sus habilidades, pero es un cero en gestión, liderazgo y ejemplo personal».

¿Cómo definiría el actual panorama político israelí?

Es una situación bizarra. No existe ningún país que pasó cuatro elecciones generales en dos años. Demuestra la profunda crisis política que atraviesa Israel.

Gantz acusa a «Bibi» de estar preocupado de sus causas judiciales, no de manejar un país sumido en la crisis. Netanyahu culpa a su socio de establecer «un gobierno desde dentro» para torpedear al Likud. ¿La disolución de la cámara asegura elecciones próximamente?

Todavía quedan pendientes tres votaciones parlamentarias, y a mi juicio, ninguno de los socios desea las elecciones. Hay muchos diputados primerizos que temen quedarse fuera del Parlamento, incluido Gantz. Creo que veremos elecciones solo en junio o noviembre, no en marzo o abril.


Las mujeres están mejor equipadas para lidiar esta crisis. Menos ego y más predisposición a cooperar en lo importante

¿Cómo explica que Netanyahu siga en el poder sin haber logrado una clara mayoría del bloque de derecha-religiosos en las tres pasadas rondas?

Es la prueba de la gravedad de la crisis política. Netanyahu sigue gobernando gracias a la inexperiencia de Gantz y Azul y Blanco, que capituló ante la presión del Likud. Usaron a sus electores, que lo votaron para desbancar a Netanyahu.

Y ante el pronóstico de cuartos comicios, el centro-izquierda «liberal» sigue sin presentar una alternativa factible. Siguen las batallas de egos, y vuelven a sonar ex jefes del ejército, como Gadi Eizenkot, para liderar listas…

El centroizquierda está totalmente desintegrado. Sobre el «prestigio» de los generales, ya lo alertaron en su día Yitzhak Rabin o Ariel Sharon (ambos ex comandantes en jefe que llegaron a primer ministro): esta categoría se diluyó. A Gantz lo conocían por su rol en tzahal, pero lo votaron por su promesa explícita de que nunca se sentaría junto a «Bibi». Cambió de bando, como también hizo Amir Peretz con su mostacho (el líder del laborista «Avodá» que lideró Barak, y que en campaña se afeitó el bigote como garantía de que no apoyaría a Netanyahu). La gente perdió la confianza en la política, y el centroizquierda será tan débil y desorganizado, que el bloque de derecha terminará ganando.

Para un vuelco, la matemática exige a las formaciones judías de la oposición formar alianzas con la Lista Árabe Unificada. No parece que vaya a ocurrir…

Lo dije hace un tiempo: es ridículo que los partidos de izquierda estén incómodos de mostrarse con árabes en la calle. No hay que boicotearles, al igual que a los ultraortodoxos. Una gran parte de la sociedad israelí es tradicionalista. Eso no nos puede impedir tener un diálogo honesto y directo con ciudadanos de nuestro propio país.

En los últimos tiempos, usted ha sido especialmente beligerante en sus críticas a Netanyahu en redes sociales.

Lo era ya antes, pero más aún desde el inicio de sus juicios. Está inculpado por fraude, corrupción y abuso de confianza, algo que lo llevó a comportarse de modos no convencionales. El uso de «fake news» no esconde su fracaso en el manejo del coronavirus y el desastre económico. Netanyahu puede ser un astro vendiendo sus habilidades, pero es un cero en gestión, liderazgo y ejemplo personal. Me pregunto a menudo: ¿cómo puede ser?

Israel necesita un reinicio. Un liderazgo diferente, probablemente de una o dos generaciones más jóvenes

¿Y encontró respuesta?

El coronavirus pasó en todo el mundo, pero aquí ha sido diferente. «Bibi» sigue gobernando porque no logramos explicar a sus votantes que no hay ningún país que formó un «gobierno unitario de emergencia» para absorber a la oposición. O que usó al servicio secreto interno para seguir a sus ciudadanos a través de sus smartphones. No hay país avanzado que funcione sin algo tan básico como un presupuesto. No hay reuniones ejecutivas, y el gabinete del covid es un desastre. No gestionan el sufrimiento que padecen millones de israelíes, sino cómo ayudar a Netanyahu para evitar sus juicios. La democracia israelí está enferma, y necesita un shock para volver a la realidad. Un gobierno debería ser cambiado cuando actúa tan pobremente.

¿Pero el cambio es posible?

Israel necesita un reinicio. Un liderazgo diferente, probablemente de una o dos generaciones más jóvenes que nosotros, y con mujeres al frente. Miro al mundo, y veo a Nueva Zelanda, Alemania… las mujeres están mejor equipadas para lidiar con esta crisis. Menos ego, y más predisposición a cooperar por los asuntos importantes. Los que tienen menos de 20 años, no conocen un Israel sin el liderazgo de «Bibi» (14 años no consecutivos en el cargo).

El Likud sigue contando con un as infalible: la fidelidad de sus votantes.

Tenemos algo que envidiarles. La derecha en Israel tiene un componente emocional que inspira a la gente. Les dicen que se requiere sacrificio. Recuperan una visión casi mesiánica, aludiendo a los desastres del pasado que sufrió el pueblo judío.


Entrevista publicada en “La Razón”:

https://www.larazon.es/internacional/20201207/kqxqycwe2fahfje6ouw77jgtum.html