71 años del Plan de Partición: Latinoamérica en la independencia de Israel y las actuales relaciones bilaterales

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Foto izquierda: GPO – Foto derecha: Avi Ohayon / GPO

Ofer Laszewicki Rubin

“Después de un largo y exhaustivo análisis, nuestro comité unánimemente recomendó el final del mandato británico en Palestina y la independencia del país”, dijo el diplomático guatemalteco Jorge García Granados, que formó parte del Comité Especial de la ONU para Palestina. Y concluyó: ” una mayoría de nosotros votó a favor de dividir a Palestina entre árabes y judíos, para que cada una de las partes en disputa pudiera disfrutar de independencia en parte del territorio”.

La “mayoría de nosotros” a la que citaba Granados –cuyo decisivo papel en la votación del 29 de noviembre de 1947 le mereció una calle con su nombre en un suburbio de Tel Aviv- son los 13 países latinoamericanos que, con su voto positivo, fueron decisivos para la aprobación de la resolución: Bolivia, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Finalmente, la recomendación del comité fue aprobada con 33 votos a favor, 13 en contra, y 11 abstenciones. “Mi abuelo era realmente un luchador por las causas en las que él creía que había habido injusticia”, afirmó su nieta Carla García Granados, que actualmente reside en Israel.

Las relaciones diplomáticas y comerciales entre el estado judío y los países latinos han vivido altibajos, pero parece que en la actualidad Israel está redoblando esfuerzos para afianzar sus intereses en el continente.

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UN RECUERDO ALTERNATIVO A TODOS LOS CAÍDOS DEL CONFLICTO

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Israel celebra esta semana su independencia, aquel 14 de mayo del 1948 en que David Ben Gurion declaró la creación de un Estado Judío solo ocho horas después de que los británicos abandonaran definitivamente su mandato en Palestina, dejando a la suerte de judíos y árabes su futuro en la eternamente disputada tierra. La declaración emitida por Ben Gurion supuso la puesta en práctica del mandato emitido por Naciones Unidas en 1947, que preveía la partición del territorio en dos estados: uno árabe y otro judío.

Michel B. Oren relató en un ensayo las vivencias de aquel momento: «Los judíos de Palestina bailaban porqué estaban a punto de lograr uno de los acontecimientos más importantes de la historia. Un pueblo que fue exiliado de su tierra natal dos mil años atrás, que ha sufrido incontables pogromos, expulsiones y persecuciones, pero que aún así jamás renunció a su identidad. Una gente que unos años atrás fue víctima de uno de los más macabros actos de matanzas masivas que acabó con una tercera parte de los judíos del mundo. Esta gente estaba volviendo a casa como ciudadanos soberanos en su estado independiente».

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